Toledo tuvo una importancia monumental en época romana que está fuera de toda duda: el gran circo, acueducto, un teatro, calzadas… Probablemente muchos restos romanos siguen ocultos bajo las edificaciones actuales, esperando a que alguien devuelva parte del esplendor que tuvieron antaño, como ha sucedido con Thermae: las termas romanas de Toledo.

En otras muchas ocasiones hemos alabado el trabajo que desde el Consorcio de Toledo se está realizando por sacar a la luz el Toledo desaparecido, oculto, escondido tras los actuales monumentos y edificios que componen la compleja ciudad de Toledo, así como realizar la conservación del ingente patrimonio monumental de la Ciudad de las Tres Culturas, especialmente en lo que a trabajos arqueológicos y la financiación de los mismos se refiere.

En esta ocasión nos referiremos a un curioso espacio del Toletum romano que fue recuperado desde 2017 por los arqueólogos y en la actualidad se puede visitar en parte: las termas romanas de Toledo.

Oratorio en Thermae. Foto: David Utrilla
Oratorio de hacia 1940 en Thermae. Foto: David Utrilla.

Hoy es un espacio subterráneo ubicado en la Plaza Amador de los Ríos troceado como un gran puzzle subterráneo y que se desarrolla en una extensión de unos 2300 metros cuadrados bajo la mencionada plaza y las diferentes viviendas ubicadas en la zona, bajo el Oratorio de San Felipe Neri y se extiende hasta dependencias subterráneas bajo la delegación de Hacienda ubicada junto a la Iglesia de los Jesuitas. Una extensión muy significativa que nos permite hacernos una idea de la monumentalidad de estas termas de las que sólo conservamos accesible una pequeña parte.

Thermae: las termas romanas de Toledo, a ocho metros

En una noticia publicada en julio de 2018, el Consorcio anunciaba la puesta en valor de los restos romanos y medievales de la galería subterránea ubicada en Amador de los Ríos en unos trabajos que se extendieron durante 19 meses. El espacio, denominado «Thermae» son parte de los restos de unas termas romanas del siglo II D.C. de unos 2.300 metros cuadrados en las que los habitantes de la época acudían a bañarse, darse masajes, leer en la biblioteca o compartir un poco de tiempo de ocio, según afirmó el arqueólogo Carmelo Fernández tras excavar a una profundidad de unos ocho metros, definiendo al espacio como una de las termas más importantes de la Hispania Romana. (ABC, 2/7/18)

Galería en Thermae. Foto: David Utrilla
Galería en Thermae. Foto: David Utrilla

Las galerías que ahora se pueden visitar con Rutas de Toledo en la ruta «Toledo Mágico», por las noches y tardes, fueron edificadas en los siglos I y II, formando parte de un gran balneario romano «imperial», que funcionaba a modo de centro de ocio y recreo para los romanos y recibía agua que llegaba hasta las cisternas ubicadas en lo que hoy en día se conoce como «Cueva de Hércules» desde el acueducto, ya desaparecido, que cruzaba el desnivel creado por el río Tajo.

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A mayor profundidad de donde estaban ubicados los baños públicos y las diferentes dependencias (a nivel de calle en época), se ubicaban unos largos pasillos con aperturas desde las que se calentaban las estancias termales quemando leña, que hoy se pueden visitar e impresionan si nos imaginamos las condiciones en las que trabajaban posiblemente los esclavos en esa zona. (Leer más: ElDiario.es)

Thermae por David Utrilla
Galerías utilizadas para suministrar calor a la zona termal. Thermae. Foto: David Utrilla.

Es curioso cómo las modificaciones posteriores y la paulatina desaparición de estas termas monumentales por las edificaciones más modernas, pasando por la parte islámica y medieval también excavada, no han modificado la sensación de humedad que aún se siente en este espacio que ahora se puede visitar.

El efebo o sátiro de Toledo

En las excavaciones se encontró una escultura de un efebo o un sátiro danzante (probablemente del siglo II D.C.), una importante escultura en mármol griego, dejando in situ una copia y conservando la original en el Museo de Santa Cruz. «Paco» (así fue llamado por los arqueólogos en honor del operario que descubrió la talla, según la prensa local) ahora descansa, tras dos mil años, en la importante colección del museo toledano.

El Efebo de Toledo. Foto: David Utrilla
La copia de la estatua del Efebo o Sátiro encontrado en Thermae. Foto: David Utrilla.

De la estatua encontrada en estas galerías sólo existen dos parecidas, una en Roma y otra en Atenas, habiendo permanecido enterrada unos 1400 años. La escultura se encontraba bajo el hipocausto, habiendo caído o siendo derribada desde su nicho original en algún momento y facilitando que se conserve en buen estado, aunque le faltan la cabeza y parte de las extremidades. Puedes leer más sobre la estatua aquí.

Una visita diferente al Toledo subterráneo

Sin duda acceder a encontrarnos con el Toledo más arcaico, del que a simple vista quedan pocos restos caminando por las calles de la ciudad, de la mano de un buen guía que nos desvele sus secretos es una experiencia de lo más satisfactoria actualmente en Toledo. Por la noche, cuando todos los monumentos ya han cerrado, «Rutas de Toledo» nos propone en la ruta «Toledo Mágico» descender a Thermae para descubrir los secretos que quedaron sepultados bajo los cimientos de las construcciones actuales de Toledo. Si quieres reservar, a partir del 5 de abril accederán, por la noche, gracias a un acuerdo con su propietario, a «Thermae» en la ruta «Toledo Mágico». Más información aquí.

Thermae Toledo. Foto: David Utrilla
Thermae Toledo. Foto: David Utrilla

Fotos: David Utrilla. No se permite la reproducción.

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