En el Día Internacional de los Museos hemos querido traer a estas páginas algunas curiosidades y “secretos” de algunos de los Museos que encontramos en Toledo. Más de cien monumentos y museos dan forma a la ciudad Patrimonio de la Humanidad que es Toledo. Y una gran parte de ellos no se muestran al público. Os contamos algunas curiosidades de los Museos de Toledo.

Mientras seguimos confinados por la pandemia de Coronavirus, aunque ya un poco menos (escribimos esto el 18 de mayo de 2020, en “Fase 1”), nos gustaría desvelar ciertas curiosidades que no se suelen contar tanto en las visitas que se realizan en los museos toledanos:

Catedral de Toledo. El mosaico de la Capilla Mozárabe, tres días bajo el mar.

Además de su indudable valor como templo primado de la Cristiandad, la Catedral también es uno de los más importantes museos de Toledo, un elemento de riqueza patrimonial incalculable que encierra multitud de tesoros, obras de arte, riquezas… No es la primera vez que os contamos curiosidades de este templo (ver por ejemplo las reliquias de la Catedral), pero hoy os queremos contar una curiosidad que dejó don Luis Moreno Nieto sobre el mosaico que adorna el Altar Mayor de la magnífica Capilla Mozárabe de la Catedral, haciéndose eco de lo narrado por Sixto Ramón Parro:

“Un magnífico mosaico que tiene 6 pies de alto por 4 y medio de ancho, en el que se representa a la Virgen de cuerpo entero, con el niño en brazos en actitud de herir al dragón infernal con una larga flecha y remata por su extremo superior en una cruz, pareciendo una pintura por su brillante colorido y diseño. Se mandó realizar en Roma a los mejores artistas por el Cardenal Lorenzana, pagando por él más de 400.000 reales, habiendo tenido que gastar una gran suma en extraerle del mar, porque la nave en que venía a España naufragó, y estuvo tres días en el fondo del agua el cajón en que venía encerrado el mosaico, por lo que posteriormente hubo necesidad de recomponer alguna parte ya en Toledo. Fue entonces cuando el escultor Mariano Salvatierra hizo también el marco dorado en el que está colocado y se puso en el sitio actual el 16 de noviembre de 1796″. En esta capilla se sigue celebrando diariamente el culto en rito Hispano Mozárabe.

El mosaico que estuvo tres días bajo el mar, actualmente en la capilla Mozárabe de la Catedral de Toledo. Fuente: Catedral de Toledo.
El mosaico que estuvo tres días bajo el mar, actualmente en la capilla Mozárabe de la Catedral de Toledo. Fuente: Catedral de Toledo.

Más información sobre la Capilla Mozárabe de la Catedral aquí.

El artesonado de la capilla del Museo del Greco que fue comprado en un pueblo de Valladolid

El Marqués de la Vega-Inclán, nacido en Valladolid, fue un gran impulsor del turismo a finales del XIX y comienzos del XX y mecenas del arte, destacando la compra en 1905 de unas casas arruinadas cerca de la Sinagoga del Tránsito, con intención de recuperar un espacio típico del Toledo del XVI a modo de recreación de lo que pudo haber sido la Casa del Greco (recordar que el Museo actual no es la casa original del pintor cretense) En 1925 se construye la capilla en la zona de Museo para colocar el artesonado y contextualizar el retablo de San Bernardino. (Fuente) Nos cuentan que éste gran artesonado, de gran belleza, estuvo originalmente en la antigua Iglesia del Salvador, ubicada en un pueblo de la provincia de Valladolid: Villafáfila. El presbiterio de la antigua iglesia del siglo XVI se cubría con una armadura cupuliforme de lazos ataujerados, con una armadura de par de nudillo ochogavado y cupuliforme, con dos partes, de cierto estilo almohade. El marqués de Vega-Inclán, al tener conocimiento del derribo de la iglesia, decide adquirir la maravillosa cúpula para integrarla en el “puzzle” que daría forma al actual Museo del Greco, en la capilla de San Bernardino. (Fuente) Gracias por la pista a Luis Pérez Velarde.

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Capilla Museo del Greco. Por Milagros de la Cruz en Pinterest.

El Garrote Vil conservado en el Ayuntamiento de Toledo.

En la reciente exposición virtual organizada por el Archivo Municipal “Objetos singulares del patrimonio artístico toledano“, han compartido fotografías muy interesantes de diversos objetos que conservan, destacando entre ellas la presencia de dos elementos de ejecución muy utilizados en Toledo: el Garrote Vil. Esta forma de ejecución consistía en rodear el cuello del reo con un artefacto metálico a modo de collar que ejerciendo una presión mediante un tornillo por la parte de atrás dejaba instantáneamente (o no, según la pericia del verdugo) muerta a la persona por rotura del cuello. Una forma de ejecución que sustituyó a la horca y otros métodos tradicionalmente utilizados en nuestro país. Según indican en la web municipal:

Estos dos garrotes viles de hierro fueron realizados por el cerrajero Celestino Jiménez en febrero de 1812 por orden del ayuntamiento de Toledo, en aplicación del Decreto CXXVIII, de 24 de enero de 1812, de las Cortes Generales, que estableció la abolición de la pena de horca para los reos que fueran condenados a muerte, empleándose en su sustitución el garrote vil. Están compuestos de un collar y tornillo con un punzón al final que es movido por una manivela.

Uno de los dos garrotes viles conservados en el Ayuntamiento de Toledo (Fuente)

Esta forma de ejecución estuvo vigente hasta la llegada de la Constitución actual, siendo las últimas ejecuciones realizadas en 1974 en Barcelona.

El patio invisible del Museo de Santa Cruz

No muchos conocen el segundo patio (anterior a 1514) del Museo de Santa Cruz. Este gran museo de Toledo, construido sobre lo que fue el Alficén y los palacios musulmanes de la ciudad guarda numerosas curiosidades, grandes obras de arte y espacios a los que el público no accede normalmente, como buen gran museo. El edificio fue construido en las primeras décadas del siglo XVI, tras la muerte de su fundador, y constituye una de las obras arquitectónicas maestras del Renacimiento español. Tiene planta de cruz griega con dos pisos, un gran crucero central abierto a ambos pisos y un total de ocho crujías, más otra sala encima del zaguán, todas ellas cubiertas con techumbres de madera. Cuenta, además con dos patios claustrales dispuestos entre sus brazos (fuente: Museo de Santa Cruz). Las visitas turísticas habituales se limitan a las salas expositivas ubicadas en las amplias naves y las salas que rodean a uno de los patios. El segundo patio, no accesible, aloja numerosos restos arqueológicos en cajas como depósito temporal, la mayoría de ellos recuperados en Toledo y provincia. En las columnas de este patio, como curiosidad, también se observan los números rascados en la piedra por los cadetes que durante el siglo XIX utilizaron este gran edificio toledano como Colegio de Infantería.

Patio no visitable del Museo de Santa Cruz.
Patio no visitable del Museo de Santa Cruz.

Los libros tiroteados del Alcázar de Toledo

En una de las visitas que hicimos a la Academia de Infantería cuando estábamos trabajando en el libro “Toledo Secreto“, el mando que nos mostraba las diferentes estancias y espacios del impresionante edificio construido a mediados del siglo XX al otro lado del Tajo, en un momento dado nos llevó a la biblioteca. Allí se conservan varios ejemplares de algunos de los libros que estaban en 1936 en la biblioteca del Alcázar de Toledo, justo en el momento en el que se produjo el asedio. Su uso como parapeto, ante la lluvia de proyectiles, disparos de cañón, bombardeos de todo tipo, incluso minas que hicieron pedazos la fortaleza toledana también “hirieron” los libros allí guardados, como atestigua la siguiente foto:

Libros tiroteados durante el asedio del Alcázar de Toledo, conservados en la Academia de Infantería.
Libros tiroteados durante el asedio del Alcázar de Toledo, conservados en la Academia de Infantería.
Estado de la Biblioteca del Alcázar tras el asedio, en el otoño de 1936 fotografiada por Rodríguez
Estado de la Biblioteca del Alcázar tras el asedio, en el otoño de 1936 fotografiada por Rodríguez (Fuente)

Si tenéis oportunidad, una visita al pequeño museo de la Academia de Infantería es muy interesante.

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Los Museos desaparecidos en Toledo

No queremos finalizar este pequeño compendio de curiosidades menos conocidas de algunos de los museos toledanos sin hacer mención a aquellos museos que ya no se pueden visitar en la ciudad, pero que en los albores de la promoción turística existieron y tuvieron enorme importancia. Entre ellos:

El Museo Provincial en San Juan de los Reyes instalado entre 1846 y 1917. Habiendo sido dañado por las tropas de Napoleón, se decidió crear un museo provincial que Rafael del Cerro Malagón ha descrito ampliamente en este artículo en ABC (enlace)

El Museo de la Posada de la Hermandad (1958-1978), estuvo ubicado en la Posada de la Hermandad. Una especie de museo histórico de la ciudad, con fondos que procedían del patrimonio municipal y otros se adquirieron gracias a una ayuda ministerial de 50.000 pesetas. (Más información en ABC)

Museo de Arte Contemporáneo de Toledo. Estuvo ubicado en la calle Bulas, en la legendaria “Casa de las Cadenas“, hacia 1975. Cerrado definitivamente en el 2000, conservaba una colección de obras del siglo XX, desde el paisajismo colorista de Aureliano de Beruete y Arredondo, hasta obras de pintores actuales como Benjamín Palencia y Antonio López, pasando por Alberto Sánchez o Juan Baroja. Especialmente destacables eran las dos salas dedicadas al artista surrealista Alberto Sánchez, de origen toledano, con once dibujos y nueve esculturas. Más información en el artículo de ABC de Rafael del Cerro Malagón.

La Casa de las Cadenas, patio interior, en la actualidad. Fue Museo de Arte Contemporáneo de Toledo hasta el 2000.
La Casa de las Cadenas, patio interior, en la actualidad. Fue Museo de Arte Contemporáneo de Toledo hasta el 2000.

El Museo Parroquial de San Vicente (1929-1961): en la actualidad toledanos/as y visitantes bailan por las noches en la que fuera Iglesia de San Vicente, conocida hoy como “Círculo del Arte”, habiendo sufrido numerosos avatares durante su larga existencia como parroquia, museo parroquial, aula universitaria… ABC lo cuenta con todo detalle en este artículo.

Gracias a Luis R. Bausá por la pista de los museos desaparecidos.

Toledo necesita sus museos

Quiero finalizar este artículo esperando que haya sido de vuestro interés y sobre todo haciendo una reivindicación, en el 18 de mayo de 2020 Día Internacional de los Museos de la necesidad de estos espacios de cultura y saber. Son imprescindibles. En unas fechas en las que seguimos confinados en casa, con todo clausurado por la pandemia COVID-19, nos damos cuenta de la riqueza y lo mucho que echamos de menos poder visitar un museo, por pequeño que sea, entre tantas otras cosas. Serían necesarios más museos en Toledo: uno dedicado a la fotografía antigua de la ciudad, a Bahamontes, a los Comuneros… Hay tantas temáticas en esta ciudad que podrían dar forma a un museo… ¿Por qué no las leyendas y misterios de la ciudad?

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