Alguno pensará que con dos artículos y un mapa ya habríamos terminado de escribir sobre el patrimonio monumental desaparecido o modificado en Toledo. No es así. Podríamos escribir bastante más. La bibliografía y los restos son muchos. Vamos a por otros diez edificios, elementos arquitectónicos o estructuras que ya no podrás visitar en Toledo. #ToledoDesaparecido parte tercera.

La Puerta de Alcántara y la Puerta de San Ildefonso en el Puente de Alcántara

El magnífico Puente de Alcántara tuvo hasta tres puertas (cuatro si contamos la del torreón), que cerraban el patio de armas inmediato al puente en la parte que da acceso a la ciudad. Una puerta era la que actualmente se conserva, insertada en la muralla, del siglo X y hoy conocida como Puerta de Alcántara o del Puente. Otra más, también conocida como puerta de Alcántara fue demolida en 1864 para ensanchar la vía que llegaba desde la Puerta de Bisagra y la última era conocida como Puerta de San Ildefonso:

Puente de Alcántara (Toledo) en 1856. Fotografía de Joseph Carpentier
Puente de Alcántara (Toledo) en 1856. Fotografía de Joseph Carpentier. Fuente: Toledo Olvidado

La Puerta de San Ildefonso

Ubicada a la izquierda del torreón oeste del puente de Alcántara y unida a éste por un paramento de muralla coronado de almenas, de las que aún hoy se observa un pequeño resto que permanece adosado al torreón. La puerta databa del siglo XIII y era de origen musulmán. Tenía un gran arco de herradura soportado por dos ménsulas de piedra.

A esta puerta estaban adosadas varias edificaciones, donde vivían el Alcaide y la guardia encargada de la defensa del puente mientras tuvo una función defensiva. Posteriormente fueron utilizadas como servicio del personal encargado de cobrar el pontazgo que cobraba la casa ducal de Alba a los carruajes y mercancías que cruzaban el río utilizando el puente, abolido a principios del siglo XX cuando Alfonso XIII eximió a los conductores de vehículos de pagar éste impuesto. También en estas viviendas estuvieron establecidos los fielatos en los que los consumeros cobraban un impuesto municipal, muy odiado por los toledanos, a todas las mercancías que cruzaban el puente y tenían como destino el interior de la ciudad.

Al demoler estas viviendas se descubrió otra de las puertas, la que daba acceso a la muralla, oculta durante siglos y que ahora se conserva.

Puerta de San Ildefonso hacia 1858. Fotografía estereoscópica editada por  Chez Alexis Gaudin et frère. Propiedad de Carlos Sánchez Gómez
Puerta de San Ildefonso, Toledo, Puente de Alcántara. Puerta de San Ildefonso hacia 1858. Fotografía estereoscópica editada por Chez Alexis Gaudin et frère. Propiedad de Carlos Sánchez Gómez. Foto: Toledo Olvidado.

En el siglo XVI el Corregidor Gutiérrez Tello, buscando “cristianizar” los nombres de puertas que permitían acceder a la ciudad la denominó como “Puerta de San Ildefonso”. También mandó hacer una hornacina en la que se colocó una imagen de este santo, que hoy se conserva en el Museo de Santa Cruz.

Debido al mal estado en que se encontraba y buscando ensanchar esta zona, se demolió en 1871. Pulse aquí para ver más fotos de esta puerta desaparecida.

La Puerta de Alcántara

Otro de los componentes de la “Plaza de Alcántara”, que a modo de plaza de armas controlaba el acceso a la ciudad desde el puente del mismo nombre era la puerta del lado norte, a la que se llegaba por un camino de ronda proveniente desde la parte septentrional de Toledo, también conocida como “Puerta de Nuestra Señora”. Ya se tiene constancia de su existencia al menos en 1193. El vano de la puerta estaba enmarcado por dos arcos de herradura en cada uno de sus lados. En la fachada interior tenía un gran escudo con las armas de Toledo y dos grandes lápidas de mármol blanco. En la de la izquierda se hacía referencia a la restauración que el rey Wamba hizo en las murallas en el 674. En la lápida de la derecha se recordaba la reedificación de este acceso en tiempos de Felipe IV.

Parte trasera de la Puerta de Alcántara antigua situada junto al Puente de Alcántara y demolida en julio de 1864. Fotografía estereoscópica de Eugene Sevaistre y Alexis Gaudin
Parte trasera de la Puerta de Alcántara antigua situada junto al Puente de Alcántara y demolida en julio de 1864. Fotografía estereoscópica de Eugene Sevaistre y Alexis Gaudin. Fuente: Toledo Olvidado.

Fue demolida en 1864 cuando se hicieron reformas para pavimentar esta zona y facilitar el acceso de vehículos.

Interior de la Puerta de Alcántara.
Interior de la Puerta de Alcántara actual.

Como vemos en esta caso, el progreso hizo desaparecer una maravillosa plaza de armas que llevaría siglos ahí edificada controlando el acceso a la ciudad. Lo que ahora queda nada tiene que ver con la estructura militar desaparecida, una auténtica pérdida para la ciudad.

El Convento del Carmen Calzado

Los frailes Carmelitas Calzados fundaron a mediados del siglo XIV un imponente convento que estuvo ubicado sobre lo que hoy es el Paseo del Carmen. Con el paso del tiempo fue creciendo unificando ciertas construcciones que se encontraban en sus alrededores, como la parroquia de Santa María del Alficén. Aquí estuvo encarcelado, por orden de la Inquisición, San Juan de la Cruz, y fue por una de sus ventanas por las que se escapó.

Restos del Convento del Carmen Calzado de Toledo hacia 1858. Fotografía de Jean Laurent editada por Charles Soulier
Restos del Convento del Carmen Calzado de Toledo hacia 1858. Fotografía de Jean Laurent editada por Charles Soulier. Foto: Toledo Olvidado.

Durante la Guerra de la Independencia, el convento sufrió irreparables destrozos, pues fue utilizado como uno de los cuarteles improvisados por las tropas francesas, que lo quemaron en su retirada de 1812. Tras quedar tan sólo los muros en pie, fue comprado por José Safont, que demolió los restos y lo vendió al Ayuntamiento, transformándose en un pequeño parque, el paseo del Carmen. Actualmente no queda nada.

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Más información sobre el Convento del Carmen Calzado en este enlace.

El Convento de San Agustín.

Junto a la Puerta del Cambrón, en el lugar hoy ocupado por el centro educativo IES Sefarad, se ubicó una fortaleza de los reyes Visigodos (Palacio del rey don Rodrigo) y posteriormente un alcázar musulmán. Con el paso del tiempo, y por diversas donaciones, se transformó en fundación de los Agustinos Calzados, hacia 1260, de la mano de Alfonso X. Como curiosidad, fue en este convento donde inicialmente estuvo enterrado el Señor de Orgaz que ahora está representado en el famoso cuadro de Santo Tomé. También el nieto del Greco, Gabriel de los Morales (1604-1645) profesó en este convento y allí escribió algunos tratados teológicos.

La Guerra de la Independencia y la invasión francesa supuso el final de este gran convento toledano, en 1809, siendo restaurado hacia 1820. Lamentablemente, con el Trienio Liberal, fue saqueado un año después. Finalmente, en 1835 se suprime el convento. Su biblioteca quedó integrada en la colección Borbón-Lorenzana, que hoy se puede admirar en la Biblioteca de Castilla-La Mancha. Una auténtica pérdida para el patrimonio monumental de Toledo, su vista desde la zona del Cristo de la Vega debió ser impactante.

Convento de San Agustín en un detalle de una vista de Toledo en 1562, por Anton Van den Wyngaerde (Fuente: Toledo Pintoresca)

Accede aquí a un completo artículo con la historia del Convento de San Agustín de Toledo.

El segundo claustro de San Juan de los Reyes

El convento franciscano de San Juan de los Reyes es el segundo monumento gótico más importante de Toledo. En algunas ocasiones os hemos hablado de esta maravilla de Juan Guas (ver artículo), pero lo que muchos no saben es que sufrió de manera muy intensa, como otros monumentos toledanos, la “francesada” que tanto nos costó a España en 1808.

Los soldados de Napoleón saquearon, quemaron y destruyeron mucho patrimonio toledano, destacando el incendio del 19 de diciembre por el que ardió la mitad de este edificio, consumiendo gran parte del archivo y biblioteca, retablos, altares y objetos artísticos. El retablo que ahora se observa en la iglesia, perteneció al Hospital (hoy Museo) de Santa Cruz.

Según Porres y Blázquez Miguel, los franceses consumieron con su fuego toda la parte del edificio que existía entre la calle que cruzaba sobre el solar actual de la Escuela de Artes y el costado del claustro gótico, e incluso una parte de éste también ardió. La parte destruida por el incendio estaba centrada por un segundo claustro, de iguales dimensiones al que se salvó, pero de estilo plateresco, según Parro, que lo describe así:

« … otro grandioso [claustro] muy adornado de molduras de piedra y estuco, al gusto plateresco según los pequeños residuos que han quedado de los arranques de algunos arcos y de uno o dos ángulos que todavía presentan muestras de lo que fueron … [está] reducido su extenso solar a un montón de escombros … » (Parro: Toledo en la mano, págs. 43-44)

Cecilio Pizarro. Ruinas de San Juan de los Reyes de Toledo. Óleo sobre lienzo. 80 x 65,7 cm. 1846. Museo del Romanticismo de Madrid
Ruinas de San Juan de los Reyes de Toledo – Cuadro – http://europeana.eu/portal/record/2022703/oai_euromuseos_mcu_es_euromuseos_MNR_CE1570.html. Pizarro, Cecilio (Lugar de nacimiento: Toledo, 1825[ca] – Lugar de defunción: Madrid, 1886). CER.ES: Red Digital de Colecciones de museos de España – http://ceres.mcu.es/pages/Main?idt=7671&inventary=CE1570&table=FMUS&museum=MNR. In Copyright – http://rightsstatements.org/vocab/InC/1.0/

En la zona salvada del incendio quedaron la propia iglesia, tres lados del claustro gótico, la portería y la sacristía, en un costado, al otro, la librería y un jardín entre ésta y la calle del Mármol. Entre ambos claustros estaba el Capítulo, una soberbia sala en la que se tenían los capítulos generales y provinciales de la Orden Seráfica y en el que se celebraron también algunas memorables Cortes.

Encima de la Sacristía, estaba el cuarto real, donde es tradición que tuvo su celda Cisneros siendo novicio, según Parro.

Los restos resultantes de la quema francesa fueron demolidos en su totalidad, posiblemente por José Safont, y el solar fue cedido para edificar la Escuela de Artes que actualmente se conserva allí.

Plano de San Juan de los Reyes trazado por Nicolás de Vergara "el Mozo" en 1594, en el que se observan la Iglesia (izquierda) y los dos claustros. El que se encuentra a la derecha es el desaparecido.
Plano de San Juan de los Reyes trazado por Nicolás de Vergara “el Mozo” en 1594, en el que se observan la Iglesia (izquierda) y los dos claustros. El que se encuentra a la derecha es el desaparecido. Fuente: Anales Toledanos (enlace)

Hospital de Santiago

El totalmente desaparecido Hospital de Santiago estuvo ubicado entre la fachada este del Alcázar y los rodaderos que descienden hacia el río, próximo al lugar que se conoció como postigo de Doce Cantos. Su origen se remonta al siglo XII cuando los caballeros de la Orden de Santiago fundaron una iglesia junto a la que construyeron una hospedería destinada a albergar a sus freires que, también servía como hospital donde eran atendidos sus miembros heridos en las guerras contra moros. También pudo servir como cárcel.

A partir de 1500 su dedicación exclusiva fuer como hospital, como institución destinada a curar una enfermedad contagiosa conocida como mal de bubas o morbo gálico.

Parte delantera del Hospital de Santiago hacia 1870. Detalle de una fotografía de Jean Laurent
Parte delantera del Hospital de Santiago hacia 1870. Detalle de una fotografía de Jean Laurent. Foto: Toledo Olvidado.

Fue un gran edificio estructurado en torno a un patio central rodeado por dos claustros. Allí podíamos encontrar ubicado el sepulcro de La Malograda. En 1864 fue cedido al Ministerio del Ramo de Guerra junto al Hospital de Santa Cruz y la Fonda de la Caridad para que se instalara el nuevo Colegio General Militar, mientras se restauraba el Alcázar.

En 1882 se decidió demolerlo para construir en el solar un picadero de caballos para el Alcázar. El Hospital se voló con dinamita, salvándose tan solo un relieve del apóstol Santiago a caballo (“Matamoros”) que adornaba su portada y que hoy se observa en una de las puertas del convento de Santa Fe, que da a la calle de Armas y por la que muchos seguro que pasan a diario sin prestar atención:

Relieve del Apóstol Santiago que originalmente estaba en el Hospital de Santiago, único resto que se salvó de la voladura con dinamita y actualmente ubicado en Santa Fe.
Relieve del Apóstol Santiago que originalmente estaba en el Hospital de Santiago, único resto que se salvó de la voladura con dinamita y actualmente ubicado en Santa Fe.

En 1936, durante la Guerra Civil, el picadero resultó totalmente destruido durante el asedio al Alcázar. Ahora, ahí encontramos en parte los jardines del Alcázar. Lee aquí más información sobre el Hospital de Santiago.

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La Posada de la Sangre

Durante muchos años se pensó que en esta célebre posada ya desaparecida en Toledo el insigne Cervantes escribió “La Ilustre Fregona”, sirviendo de polo de atracción para no pocos literatos que aquí se alojaron durante años. Ya nos aclaró Toledo Olvidado que no fue aquí, sino en el también desaparecido Mesón del Sevillano donde Cervantes creó la obra indicada. Aún así no hay que olvidar la importancia de esta posada, más allá de los grandes y notables monumentos desaparecidos que estamos destacando en estos artículos no fueron pocos los espacios que han mutado con el paso del tiempo en la ciudad.

Bajando la estrecha escalera bajo el Arco de la Sangre (de ahí su nombre) desde Zocodover, se encontraba esta posada justo a la derecha: “una casucha agrietada, fea, sucia y mal oliente”, como la definiera Vicente Blasco Ibáñez.

Arco de la Sangre, Toledo
Posada de la Sangre, Toledo. Foto: Toledo Olvidado.

En 1905 el Ayuntamiento dedicó la calle a Cervantes por el III Centenario del Quijote. La Posada de la Sangre desapareció en 1936, durante el asedio del Alcázar debido aun incendio y a los intensos bombardeos sufridos por esta zona.

El túnel delante de la puerta de Alfonso VI

Delante de la parte exterior de la puerta de Alfonso VI existió un túnel construido a principios del siglo XX y que cruzaba bajo lo que entonces era la carretera de Navalpino, hoy Paseo de Recaredo. Debido a la necesidad de permitir el paso de viandantes que llegaban desde la zona de la Vega Baja, se creó este túnel y un muro que se alzaba hasta casi 5 metros de altura. Cuando se construyeron las nuevas viviendas y la zona de la Reconquista, el paso fue muy utilizado para subir al casco.

Aspecto del entorno de la Puerta de Alfonso VI justo antes de la remodelación de la zona. Finales de 1976, fotografía de Rafael del Cerro Malagón
Aspecto del entorno de la Puerta de Alfonso VI justo antes de la remodelación de la zona. Finales de 1976, fotografía de Rafael del Cerro Malagón. Fuente: Toledo Olvidado.

Al ocultar en gran parte la visión de la muralla y la propia puerta de Alfonso VI, se decidió eliminarlo en 1976, devolviendo el suelo a su nivel original.

El Anfiteatro Romano

No hay que confundir con el Circo Romano, del que ya hablamos en la primera parte del #ToledoDesaparecido. Según diversos autores, el anfiteatro edificado por los romanos en Toletum estuvo ubicado por la zona de la calle Honda, en el barrio de las Covachuelas. Hoy no es posible apreciar ningún resto pues se construyeron numerosas casas. Para llegar a la conclusión de la ubicación de esta estructura pública romana, el investigador Rey Pastor analizó los restos de diversos sótanos en la zona, llegando hasta el Hospital Tavera. Como sucedía a veces en Toledo, el temor a expropiaciones para investigar los restos llevó a la destrucción en 1906 de varios frogones en los sótanos de algunas viviendas particulares, por lo que cada vez quedaron menos restos para ubicar la elipse del anfiteatro. Realmente no se sabe si se trataba de un teatro o anfiteatro, incluso pudo ser un hipódromo.

El Mesón de la Fruta, Casa de Comedias

Fue el nombre dado al corral de comedias de Toledo abierto desde 1576. En su ubicación aproximada, se encuentra hoy el Teatro de Rojas.

Cuando no había comedias, en su lugar se realizaban las contratas de fruta, de ahí su nombre. La importancia de éste lugar es mucha, pues por ejemplo aquí estrenó Tirso de Molina muchas de sus comedias, como por ejemplo “Don Gil de las calzas verdes” (1615). También Francisco de Rojas Zorrilla estrenó aquí muchas de sus obras. Micaela de Luján, amante de Lope de Vega y madre de 5 de sus hijos, trabajó como actriz en el Mesón de la Fruta.

Hacia 1604 el corral se encontraba muy deteriorado y se realizó una construcción de nueva planta, que poco después se incendió y se reconstruyó en 1633 con el nombre de “Casa de Comedias”.

Los planos del nuevo edificio fueron encargados al hijo del Greco, Jorge Manuel Theotocópuli. A finales del XVII, el nombre fue sustituido por el de “Coliseo de comedias” (como atestigua una calle cercana, la calle Coliseo)

En el siglo XIX se demolió el antiguo coliseo y se hizo la obra definitiva del Teatro de Rojas.

Más información sobre el Mesón de la Fruta de Toledo aquí.

El Teatro de Rojas en Toledo, en la actualidad.
El Teatro de Rojas en Toledo, en la actualidad.

Consulta los artículos del “Toledo Desaparecido”

Bibliografía:

  • Aranda Alonso, F. (2011): “Rincones del Toledo desaparecido”. Toledo: Aranda-Toledo Ediciones.
  • Aranda Alonso, F. (2017): “Otros rincones del Toledo desaparecido”. Toledo: Aranda-Toledo Ediciones.
  • Moreno Domínguez, L., et alt.(2002): “El Toledo invisible”. Toledo: Antonio Pareja Editor.
  • Porres Martín-Cleto, J. y Blázquez Miguel (1987): Un proceso inquisitorial y cuatro conventos toledanos. Diputación de Toledo.

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