Los toledanos llaman desde antiguo los “martes” a los mercadillos semanales que hasta 1950 se celebraban en Zocodover, algún tiempo después en el Paseo del Carmen y ahora en el Paseo de Merchán (o de la Vega). De los “martes” de antes a los de hoy existe mucha diferencia…

Los toledanos que ahora son ancianos recuerdan que aquel mercado de antaño en Zocodover evocaba fielmente el típico zoco marroquí. Los tenderetes, esparcidos por el amplio trapecio, ofrecían al comprador en cajones y sobre el suelo rústicas vasijas, pieles, herramientas, ropas, semillas, comestibles, quesos, herrajes, frutos secos, embutidos, huevos, todo revuelto, a la usanza “mora”, sin orden ni concierto. Ahora impera sobre todo el plástico y los puestos metálicos, bien organizados. Sólo algunos tenderetes de pájaros, flores y cobres ofrecen la nota pintoresca. Por supuesto hace ya más de medio siglo que desapareció definitivamente el mercadillo ganadero de la cercana plazuela de la Concepción.
Cuando la reconquista de Toledo por Alfonso VI, en 1085, el “martes”, lejos de desaparecer, continuó con gran afluencia de mercaderes cristianos que llegaban de las aldeas cercanas a Toledo, como Mocejón, Olías del Rey, Bargas…

Reyes y gobernadores concedieron privilegios y portazgos; la concesión real de franquicia data de Enrique IV, en 1465 y confirmado por los Reyes Católicos el 3 de marzo de 1475, como se puede leer en este interesante documento conservado en el Archivo Municipal de Toledo. De todos modos es triste que el “martes”, aunque ya no esté ubicado en el casco, haya perdido casi totalmente su pintoresquismo. En el “martes” de antes de la Guerra Civil se escuchaba al charlatán que ofrecía relojes a cinco pesetas y trajes de caballero a quince duros. Algunas bargueñas ofrecían piñones y nueces. El sábado de Gloria se vendían corderillos pascuales en Zocodover. Eran baratos y muchos padres se los compraban a sus hijos para que luego los sacaran a pastar a la Vega Baja o a los cerros del Valle. Los precios del ganado que se vendía a fines del siglo XIX en Zocodover eran: una mula costaba sesenta duros; una vaca, 165 pesetas; un caballo, 200, y un burro, por bueno que fuera, no se cotizaba más allá de los diez duros. Las ovejas se pagaban siempre a menos de dos duros y el precio medio de los cerdos oscilaba entre 30 y 40 pesetas, ya cebados.

En el Archivo Municipal de Toledo podemos leer también un interesante documento que describe cómo se instalaban los puestos en el “martes” del siglo XIX, en Zocodover.

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[Siglo XIX]. [Toledo] Plan de instalación de los puestos del mercado semanal según orden del Juzgado Municipal de Toledo. Papel, 1 hoja.

(fol. 1 recto) Plan que de orden del Juzgado de esta Imperial Ciudad de Toledo ha de // observarse en todos los dias de mercado, pena al que lo quebrante de lo que // haya lugar y, a fin de que no se alegue ingnorancia, se notificará por // el Escribano a todas las personas que bienen a bender. // Los carros de naranjas para sólo este día se pondrán arrimados a los // portales de los Boteros en línea. // Todo el vidriado negro de Villaseca y Alcorcón, en la subida del Arco hasta // la puerta de la Aduana. // Todo el vidriado y demás clase blanco, desde la puerta de la Aduana // arriba .// Todos los que vendan vidrio, cristal, etcétera, se pondrán desde la subida // del Arco hasta frente la Aduana, dejando buena calle para el // paso a la Aduana y Posada // Todo lo que sea fruta, se pondrán desde la puerta del Juzgado // en dos calles hasta el Arco de la Sangre de Cristo. // Las mesas de tocino fresco, añejo y carne de todas clases se // pondrán en dos calles o formando línea desde que concluia la // línea de pan de taona hasta el Arco de la Aduana, dejando // atrás el Peso Real. // Los Cesteros se pondrán en una línea desde la puerta de // Chavarría hasta la columna del primer portal, dejando calle // para no incomodar ni a la entra[da] de la casa ni al portal. // Todos los gallineros, hueberas y gente con caza, se pondrán// desde el Arco de la Sangre de Cristo hasta la calle que ba // a Santa Fe, en una o dos líneas, formando calle para que // se pueda andar libremente. // Todos los que venden cevada, algarroba o alguna otra // semilla se pondrán en línea desde la Casa que fue Jabonería // hasta bajo los balcones de don Manuel Solana // Todos los tenderos o buoneros, se pondrán en línea desde la // puerta del Juzgado dentro del portal hasta el arco, y los Lenceros // el sitio que ocupan. // Todos los que bendan pescado seco o mojado, abadejo, arroz, // azúcar, lentejas o otra semilla, se pondrán en línea delante // de los que benden pan de taona, formando calle. // Todos los que bendan castañas por maior, patatas, ajos, cebollas // se pondrán en línea delante de las hueberas y ganilleneros. // (fol. 1 vuelto) Todos los que bendan peludos, esteras, lías, escobas o cosa // semejante en la Cuesta del Alcázar, desde la puerta de la Posada, // frente la Aduana arriba, en línea. // Todos los que bendan paja, en la plazuela del [h]ospital de // los niños. // Todos los que traigan carbón de benta se pondrán en la // calle del Carmen, Miradero, plazuela de San Vicente, plazuela // de San Juan Bautista o plazuela de Ayuntamiento, y estos para // siempre, pena de cuatro ducados de multa al inovediente. // Toda Caballería del que benga a bender en la calle del // Carmen, en la plazuela de las Monjas de Concepcion, bajo // la pena de dos ducados de multa al que contrabenga. // Todo el ganado de Cerda que benga de benta se pondrá // en la calle del Carmen vajo la pena de dos ducados de // multa, arrimados a las quadras de la fonda. // Toda Caballería que benga de benta, en donde se // acostumbra, puerta de la fonda, dejando paso. // Todo el que benda salvado, formando línea con los que // bendan cebada. // Y de este modo quedara en la parte posible libre // la plaza que es el punto que el Juzgado quiere, a fin // de que no se incomode a qualesquiera que baya a pasearse // y recrearse, etcétera. //
Los martes, en Zocodover
Es curioso cómo pasa el tiempo y el “martes” permanece… Los treintañeros (y más allá) recordamos con añoranza el mercadillo del Paseo del Carmen (muchos todavía cuando buscan el imposible aparcamiento gratuíto terminan “donde ponían el martes”), y recordamos también el calor del verano para llegar (sobre todo por las vacaciones escolares), los “katangas” que nos subían desde los barrios, el gentío y el intenso polvo que se levantaba a media mañana… Recordamos el puesto de los discos de vinilo (y luego poco a poco llegó el CD), los puestos de animales y los de ropa barata a los que nos arrastraban nuestras novias, amigas y madres. Poco ha cambiado desde entonces, salvo la ubicación, fuera del sufrido casco histórico y en el lugar tradicional de la feria de verano de Toledo, el paseo de Merchán.
Martes en Toledo, Zocodover
Foto superior: venta de productos en Zocodover, a principios del siglo XX.
Como es lógico, el mercadillo del “martes” se sigue realizando todos los martes.
Partes del texto: “Toledo, sucesos, anécdotas y curiosidades”, Moreno Nieto, Luis. Ed. Zocodover. 1995.
Fotografías: Eduardo en Flickr.com. – Toledoolvidado.

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