En Toledo también tenemos momias. Pero no al uso de las que aparecen en Egipto; como casi todo en esta ciudad, unidas íntimamente al clero y a los subterráneos.

IMPORTANTE: este artículo está ampliado con fotos inéditas en este enlace: Momias en Toledo (7/2/14)

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Foto: David Utrilla para www.toledosecreto.es. Momias en la Iglesia de San Andrés.

Toledo está plagado de momias, no las que todos imaginamos, llenas de vendas, sino cadáveres desecados o bien conservados. En torno a ellas la gente ha creado las más diversas fantasías: que se trataba de emparedados vivos, de ajusticiados secretamente por la Inquisición… Pero poco a poco la fantasía va cediendo al rigor y al turismo bien limpio y organizado y las momias, macabro objeto de visita, van volviendo a la paz de nuevos enterramientos, que al fin y al cabo fueron también personas dignas de respeto…

No sabemos si todavía pueden visitarse las momias de San Andrés… Están en una cripta o semisótano bajo la capilla mayor. Hay que bajar por una trampilla y una improvisada escalera de mano, como si fuese un pozo. No hay luz; la llama de la cerilla va haciendo surgir de la oscuridad una visión dantesca de harapos y figuras humanas apoyadas en la pared, manos atadas sobre el vientre, cráneos que conservan los ojos abiertos y las bocas esbozando un gesto de grito o de dolor… No recomendamos a las personas débiles que se atrevan a bajar, no es lo mismo verlas en foto que sentirse solo allí, en la oscuridad, rodeado por aquel apiñamiento silencioso y gesticulante de cadáveres… (www.leyendasdetoledo.com)

Momias parecidas a éstas había en San Román y muchos toledanos pudieron verlas antes de que se hiciera el Museo de los Concilios y las momias volvieran a ser enterradas en una cripta bajo el altar mayor. Otras muchas aparecieron al renovar el suelo de la iglesia de San Pedro Mártir… Y en San Clemente se conservan, en la Sala Capitular, las llamadas “trece venerables”, trece monjas momificadas, perfectamente conservadas, excepto que las arrancaron algún diente o trocito de carne como reliquia, ya que antes se pensaba que el no corromperse el cuerpo era signo de santidad. Otro “santo” momificado está en la iglesia de San Cipriano, bajo el camarín de la Virgen, y es del santo varón que reconstruyó la iglesia.

Pese a las fantasías de la gente sobre muertes violentas, todas estas momias deben proceder de limpiezas de algún lugar cercano y debieron ser enterradas cristianamente. Pues el que muere en un sótano deja los huesos sueltos, esparcidos por el área en que murió, si muere colgado, los huesos quedan en un área muy reducida. Tampoco debieron ser enterradas vivas, ya que se momificaron en postura horizontal y no sentadas, o encogidas. Hay que pensar que es el suelo rocoso de Toledo el que momifica fácilmente debido a la falta de humedad.

IMPORTANTE: este artículo está ampliado con fotos inéditas en este enlace: Momias en Toledo (7/2/14)

 

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