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Las 10 calles más bonitas de Toledo y algunos de sus secretos y curiosidades

Os contamos, con muchas fotografías, las diez calles y callejones más bonitos de Toledo, además de desvelar algunos secretos y curiosidades.

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Cuesta de los Pascuales, Toledo
Cuesta de los Pascuales, Toledo
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Es complicado para un toledano elegir tan sólo diez calles que nos puedan parecer bonitas de nuestra ciudad. Además de los grandes monumentos, la belleza de Toledo está en sus calles, en esos rincones que te trasladar directamente a otra época, en los que con poca dificultad podríamos imaginar acercarse un soldado de la época de Carlos I, una mujer sefardí de camino a su casa o un musulmán regresando de la mezquita…

Esa es parte de la magia de Toledo, con muy poco sus calles nos trasladan a otras épocas, pues los cambios que han sufrido, en muchos casos, no son tantos. La piedra, los tonos ocres, los grandes sillares de los muros, la escasa luz de una noche de niebla invernal… Incluso visitar estas calles en diferentes momentos del día o en distintas épocas del año nos muestran detalles que aún las hacen tener más encanto.

Incluso el adjetivo “bonita” para una calle se queda corto para Toledo, y en ocasiones no se puede expresar en palabras la belleza de ciertos rincones que hay que visitar, al menos una vez en la vida. Ya lo narraba Gustavo Adolfo Bécquer en la leyenda “Las tres fechas“:

Hay en Toledo una calle estrecha, torcida y oscura, que guarda tan fielmente la huella de las cien generaciones que en ella han habitado, que habla con tanta elocuencia a los ojos del artista y le revela tantos secretos puntos de afinidad entre las ideas y las costumbres de cada siglo, con la forma y el carácter especial impreso en sus obras más insignificantes, que yo cerraría sus entradas como una barrera y pondría sobre la barrera un tarjetón con este letrero:

«En nombre de los poetas y de los artistas, en nombre de los que sueñan y de los que estudian, se prohíbe a la civilización que toque a uno solo de estos ladrillos con su mano demoledora y prosaica.»

Bécquer: “Las tres fechas”. 1862.

Sin más, allá va una elección que seguro será diferente para cada toledano/a al que preguntes:

Calle Alfileritos

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Hasta 1916 su nombre era el de “calle de Moreto” (también “del Refugio”), tradicionalmente los toledanos la conocían como “Alfileritos”. De origen romano, debió nacer a partir de una estructura militar, adarve tras muralla romana o visigoda. Esta calle es conocida por el pequeño retablo de la Virgen de los Alfileritos y su famosa leyenda, que puedes leer aquí: Virgen de Alfileritos. La belleza de esta calle reside en su trazado, sus grandes casonas que la componen con bellas y nobles portadas y los enormes sillares que algunas conservan. En ocasiones el tráfico actual, debido a que es una importante arteria de salida del casco antiguo, impide disfrutarla con plenitud (hay que refugiarse en algunas de estas puertas para evitar algún accidente), pero en ciertos momentos cuando se impide el tráfico, como durante el Corpus, es una maravilla, por los numerosos adornos, al formar parte del recorrido procesional, que ponen tanto los vecinos como el Ayuntamiento, con el famoso toldo, y algunos patios que se abren especialmente durante esas fechas.

Calle Santo Tomé

Una famosa calle y muy turística que nos lleva hasta la judería toledana. En 1142 ya existía la parroquia que le da nombre, en la que se observa la famosa torre mudéjar y muy cercana a ella el conocido crucifijo votivo adornando el testero de la parroquia. Un establecimiento curioso hubo en esta calle, una carnicería oficial con una sala o capilla en alto, para decir misa. Se ubicaba al final, en la plaza de San Antonio, según Porres. También como curiosidad, a esta calle desemboca el callejón más estrecho de Toledo (aquí lo contamos). Santo Tomé es una arteria principal del casco viejo, que lleva hacia la judería si venimos desde Zocodover, un recorrido típico que diariamente hacen miles de turistas. Durante la pandemia, ha sorprendido mucho ver esta calle totalmente desierta…

Calle Samuel Leví

Calle dedicada al famoso rabino Simuel ha-Leví Abulafia, tesorero real con Pedro I desde 1351 hasta 1360 (fecha de su muerte tras torturas) y mecenas de la Sinagoga del Tránsito (hoy Museo Sefardí), lugar en el que desemboca esta estrecha calle, pasando por el antiguo acceso al Museo del Greco, ubicación de las casas de este poderoso sefardí y donde estuvo custodiado el tesoro real. Es probable que una antigua puerta cerrara esta calle, quedando como recuerdo un pequeño acceso a la misma desde la calle San Juan de Dios. Por la noche su pequeña “plaza” (que no es tal) que daba acceso al Museo del Greco es un rincón precioso para pasear en total tranquilidad y empezar una visita guiada a la judería.

Calle Samuel Levi, Toledo
Calle Samuel Levi, Toledo

Calle Santo Domingo el Real

Esta calle es conocida por su cobertizo, el más amplio de los pocos que se conservan en Toledo, aunque realmente pertenezca al convento de Santa Clara. Zona por tanto conventual, poco frecuentada por las pocas viviendas de la zona y ruta habitual de numerosas visitas turísticas por su enorme encanto, sobre todo por las noches. Como curiosidad, en el acceso al cobertizo bajo Santa Clara observamos que es la única calle de Toledo excavada en la roca viva, debido al rebaje para desaguar y cumplir la normativa de la que hablamos en otro artículo dedicado a los cobertizos (aquí).

Callejón de Santa Úrsula

Un pequeño callejón une la Calle Santa Úrsula con la calle de la Ciudad, en el que se encuentra el acceso a la iglesia del Convento del mismo nombre que la calle, con una bella arquería de ladrillo sobre la puerta. Tal vez lo más destacado de este céntrico callejón sean las buenas fotos que se consiguen de la torre de la Catedral, encajonada entre altos muros y con tradicional suelo empedrado, que, esperamos se conserve por mucho tiempo.

Calle y Travesía de Santa Isabel

Reunimos aquí dos calles que nos fascinan. La calle Santa Isabel, desde la que tenemos una de las fotografías más bonitas de nuestra Catedral, imprescindible. Conocida esta zona desde antiguo como “barrio de San Antolín”, por la parroquia latina aquí ubicada, de la que se conserva como único resto su ábside adosado a la iglesia de las franciscanas. Esta calle, que comienza en la Plaza del Ayuntamiento, fue conocido como barrio de los Tintoreros, aquí establecidos hasta el siglo XII y poco después llamado “Tintoreros viejos” por trasladarse estos junto al río. En 1447 colaboraron los Reyes Católicos en la fundación del convento de Santa Isabel, un magnífico edificio que bien merece una visita. Precisamente, para comunicar este convento con unas casas que adquirieron las franciscanas al otro lado del callejón, se edificaron tres pasadizos subterráneos y uno aéreo a modo de cobertizo, que hoy podemos observar cruzando el callejón.

En la calle Santa Isabel, y así lo atestigua una placa, se solía alojar en sus frecuentes visitas a Toledo, el literato don Benito Pérez Galdós, quien escribió aquí, al menos en parte, su célebre novela Ángel Guerra.

Calle de las Bulas

Conocida desde antiguo como “Bulas Viejas”, su nombre se explica por la cercanía a la imprenta del convento de San Pedro Mártir, cuya comunidad tenía el privilegio de imprimir tales dispensas, hasta 1849. Esta cercanía es relativa, por lo que es probable, según indica Porres, que en algún local ubicado aquí se expidieran durante bastante tiempo tales privilegios de la Cruzada (probablemente en el número 24). En esta calle se ubican ciertos caserones, como en el número 15, antiguo palacio mudéjar-plateresco denominado Casa de las Cadenas (ver leyenda), en la que estuvo el Museo de Arte Contemporáneo y hoy permanece cerrada. En el número 19 también se conservan valiosos arcos árabes y vigas talladas. En el callejón de Esquivias, que se inicia en esta calle, se conserva un interesante subterráneo de procedencia judía, que se visita con Rutas de Toledo.

Calle San Clemente.

A mi parecer, era una de las calles más bonitas de Toledo. Y digo era porque la sustitución del pavimento hace unos años por losas de granito ha desfigurado su esencia. Pero es tan sólo una opinión del que esto escribe, a otros les gustará. Une esta calle San Román (donde encontramos el Museo de los Concilios) con San Pedro Mártir (ahora sede de la UCLM), enmarcada por dos enormes conventos. En un lateral se abre una bella portada plateresca creada por Alonso de Covarrubias en piedra caliza y que no hace mucho fue objeto de robo de una de las piezas del fuste de la columna derecha, que hubo de ser repuesta (ver informe). También se conserva en esta portada, a cierta altura, la firma de Gustavo Adolfo Bécquer, de la que ya hemos hablado en otras ocasiones.

Y frente a la magnífica portada, una de esas calles “robadas” que antiguamente era pública (llevaba desde la plazuela que hay ante la iglesia de San Pedro hasta la calle del Cobertizo) y quedó atrapada por la voracidad de los dominicos al ampliar su enorme convento. Al final de esta calle se ubica el famoso jardín de la casa del Armiño.

Calle Reyes Católicos

En este listado no podía faltar una de las calles que conserva más monumentos de la ciudad (comienza en San Juan de los Reyes, Escuela de Arte, Sinagogas y acaba casi en el Museo del Greco) y dedicada a los Reyes Católicos, en la que ubicaron su lugar de enterramiento (que luego no fue), por tanto esencial ruta monumental y acceso al barrio judío desde la cercana Puerta del Cambrón. Durante la República, se intentó cambiar el nombre de esta calle por el de Comuneros de Castilla, aunque el cambio fue efímero. En esta calle hubo varios palacios importantes: el del conde de Portalegre; el de la condesa de La Coruña y el de los marqueses de Villena; los palacios de la condesa de Alburquerque y de Ledesma, sobre el que se edificó el convento de Santa Ana, cuya capilla hoy es parte de la Escuela de Arte.

También en esta calle y sus alrededores se conservan grandes subterráneos, dada la importancia que los judíos que habitaron esta zona daban a estos espacios por diversos motivos que hemos tratado en otras ocasiones. Así, encontramos interesantes subterráneos de una misma tipología bajo Antigüedades Linares, bajo la Escuela de Arte (impresionantes y utilizados para interesantes exposiciones), los restos de la Sinagoga del Sofer y bajo diversas casas privadas de esta zona.

Cuesta de los Pascuales.

El nombre de esta cuesta, una más de las muchas que hay por la zona que suben hasta el Alcázar, parece que proviene de “la casa de los señores Pascuales”, que habitaron la acera derecha. Una calle que no tendría nada de particular, más allá de su pendiente, si no fuera por las curiosidades que algunos toledanos narran sobre los subterráneos en esta zona y por las magníficas fotografías que se pueden hacer con vistas a la Catedral.

Seguro que tú, lector/a de esta página, si conoces Toledo y sus calles y estrechos callejones tienes otras preferencias (que puedes dejar en los comentarios), pero esta es nuestra selección, inspirada en criterios tanto de belleza como de importancia. Nos dejamos fuera otras muchas (Calle Comercio, Hombre de Palo, Calle de la Plata…), tal vez para una segunda parte…

Bibliografía: Porres Martín-Cleto, Julio (2002): Historia de las calles de Toledo.

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