El patrimonio de Toledo no se limitan a los grandes monumentos por todos conocidos. Aún se sigue descubriendo ese otro Toledo secreto o desconocido que tantas sorpresas nos sigue ofreciendo gracias a la arqueología. En 2002 se desenterró la Puerta del Vado, una impresionante fortificación que hasta la fecha, había sido olvidada. José García Cano nos resume su historia.

La impresionante puerta del Vado de Toledo con casi mil años de historia, es considerada por los expertos (Ruiz Taboada y Fernández del Cerro, 2009:26) como un símbolo de transición entre la Alta y Baja Edad Media. Se trata de una de las diferentes puertas que daban acceso a la majestuosa ciudad de Toledo, que durante época islámica se había transformado en una medina populosa e importante que se llamó Tulaytulah.

Mil años de historia

Intentado aproximarnos a la historia de esta puerta, que puede catalogarse como uno de los descubrimientos arqueológicos más valiosos de los últimos años en Toledo, habría que explicar cómo en periodo musulmán la medina fue ampliada hacia el norte con los arrabales de San Isidoro (actual Antequeruela), Santiago (zona alrededor de la iglesia de Santiago del Arrabal) y La Granja (barrio de La Granja junto al edificio de la Diputación de Toledo). La ciudad debe cerrarse con estos tres arrabales y por ello se proyecta una nueva muralla o cerca que será distinta a la antigua, ya que se levanta con nuevos materiales no reutilizados de épocas romanas o visigodas.

Interior de la Puerta del Vado, subterránea. Foto: David Utrilla

Vamos a encontrar el aparejo típicamente islámico, aunque también algunas partes con trazas más cristianas que demuestran que no toda la segunda muralla será realizada en un único estilo y tipología.

La historiografía denomina a la puerta como Almohada (el vado), Almofala, Almoguera o incluso Almoquera y así aparece en diferentes fuentes las cuales la mayor parte daban por perdida.

Arrabal de San Isidoro

Nos detendremos especialmente en el arrabal de San Isidoro que es donde se ubica la puerta del Vado. Este barrio habitado durante varios siglos especialmente por alfareros, ocupa el sector noreste de Toledo. Históricamente por este arrabal corrían dos arroyos, que son las actuales calles Azacanes y la Bajada de la Antequeruela, confluyendo ambas exactamente en la puerta del Vado. El nombre de arrabal o barrio de San Isidoro proviene de una ermita con este nombre que se encontraba frente a la actual puerta Nueva y a la del Vado y que desapareció en el siglo XIX, cuando la parroquialidad fue asumida por la iglesia de Santiago del Arrabal, ese impresionante templo mudéjar frente a la puerta de Bisagra.

El origen de la ermita de San Isidoro es tan antiguo que las crónicas mozárabes de finales del XII ya nos hablan de ella. El arrabal de San Isidoro era un foco importante de alfareros, ya documentados desde los siglos XII y XIII, aunque hasta el siglo XIX este importante trabajo artesano se seguía realizando por algún otro barrio toledano. En la Antequeruela también se localizaban testares y diferentes establos y albergues para acoger a los comerciantes y visitantes que llegaban a Toledo.

En el siglo XVI había censados en este barrio hasta 664 vecinos llegando a ser la quinta parroquia de Toledo por orden demográfico (Martz y Porres Martín Cleto, 1974:78). El hecho de la alta demografía y de encontrarse en este punto una salida natural al rio, pudieron ser claves para entender la lenta clausura de la puerta del Vado y la apertura de la llamada aún hoy como puerta Nueva, la cual aparece ya citada por primera vez en un censo de 1561.

Influencia del Río Tajo

Fachada principal de la puerta del Vado. Fuente: “La Puerta del Vado”, Arturo Ruiz Taboada y Jacobo Fernández del Cerro, 2009, pág.  126
Fachada principal de la puerta del Vado. Fuente: “La Puerta del Vado”, Arturo Ruiz Taboada y Jacobo Fernández del Cerro, 2009, pág. 126

Para entender el propio nombre de la puerta del Vado hay que señalar que frente a esta puerta, se encontraba una zona vadeable del rio Tajo, posiblemente ya utilizada desde época prehistórica. A través de este vado se podía acceder a la ciudad desde el sur, sirviendo de acceso y entrada principal desde el camino de Córdoba. Desde el siglo XVI esta zona vadeable  del río Tajo, donde se formaba la conocida como isla de Antolínez o rio Llano, dejará de utilizarse paulatinamente para darle más importancia a otro acceso y puerta de nuestra ciudad: la puerta Nueva de Bisagra que orientada hacia el norte, marcará el acceso principal a Toledo desde aquél punto.

Sección del plano del siglo XVIII de Arroyo Palomeque en el que se puede ver la ermita de San Isidoro (izda.), frente a ella la puerta Nueva y a la derecha la isla de Antolínez (Archivo Municipal de Toledo)
Sección del plano del siglo XVIII de Arroyo Palomeque en el que se puede ver la ermita de San Isidoro (izda.), frente a ella la puerta Nueva y a la derecha la isla de Antolínez (Archivo Municipal de Toledo)

Es curioso señalar como en el barrio de San Isidoro también existió en el siglo XVI otro establecimiento distinto al de la alfarería. Nos referimos a la mancebía pública que se construyó junto a la muralla de la ciudad en 1575, cuando fue trasladada a este barrio más apartado para poder ejercer este tipo de actividad. En esos momentos era el propio concejo de la ciudad de Toledo el que se encargaba de controlar y vigilar este establecimiento, procurando además que se siguieran las mínimas normas de higiene que se requerían para estos lugares.

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Función militar

Los expertos coinciden en señalar que la puerta del Vado de Toledo era algo más que una apertura en la muralla para el paso de personas y mercancías; se habla más concretamente de un elemento estratégico con una estructura compleja  en la que se situaba una guarnición de soldados ubicada sobre la planta de acceso a la misma.

Esta puerta no solo cumplía la función de proteger a los vecinos de los ataques exteriores, sino que también debía contener las posibles revueltas  de los toledanos que en determinados momentos podían revelarse frente a la autoridad local. Es por ello que servía además de mirador hacia el exterior (extramuros) como zona de vigilancia y control hacia el interior (intramuros); era una doble función encaminada al control de la gente y mercancías que podían acceder al recinto amurallado, así como de los vecinos que en determinados momentos protagonizaban algún tipo de revueltas, motines, etc.

Vista nocturna de la parte superior de la puerta del Vado
Vista nocturna de la parte superior de la puerta del Vado

Una puerta subterránea

Si por algo sorprendió el hallazgo de la puerta del Vado fue por la distancia con respecto al suelo que se encuentra. Y precisamente la distancia a la que se encuentra ubicada es lo que ha propiciado que no se pudiera ubicar con anterioridad.

En el año 2001 durante la intervención de la Escuela Taller de Restauración del Ayuntamiento de Toledo en la limpieza de lo que se creía una torre que había tenido diferentes usos durante el siglo XX, se mostraron diferentes partes de lo parecía ser algo más importante.

Apareció un arco de ladrillo que se encontraba oculto y a partir del mismo se pensó que esa supuesta torre podría ser algo más. Se trataba en efecto, de la parte superior de la puerta del Vado.

El arqueólogo Arturo Ruíz Taboada dirigió los trabajos de excavación y limpieza de este importante hallazgo. Taboada se encontraba frente a una puerta de la muralla de Toledo que llevaba más de tres siglos enterrada bajo el subsuelo a una distancia de aproximadamente 9 metros. La medida total de la puerta si sumamos la parte inferior más la visible a nivel de calle, es de 16 metros.

Puerta del Vado a comienzos del siglo XX
Puerta del Vado a comienzos del siglo XX, foto de Pedro Román. Comentada en el blog Toledo Olvidado, enlace.

Distribución interior

Por lo que respecta a la distribución interior de la puerta, tenemos una planta baja a nivel del terreno. En ella encontramos unos arcos de herradura que era donde encajaban las puertas. A continuación una primera planta en la que nos encontramos con una estancia abovedada desde la que se podía recoger el rastrillo, que servía también de refugio del cuerpo de guardia.

En la segunda planta encontramos en su crujía exterior una galería techada y abovedada, ciega hacia el exterior y con huecos para la defensa. El resto es una terraza abierta hacia la ciudad de Toledo, protegida con un almenado. Por último nos encontramos con una planta de cubierta sobre la crujía anterior, que servía de atalaya sobre el propio adarve del resto de la muralla.

Acceso actual a la Puerta del Vado. Foto: David Utrilla
Acceso actual a la Puerta del Vado. Foto: David Utrilla

¿Cómo fue enterrada?

Sería la acumulación lenta y continua de sedimentos procedentes de los alfares cercanos lo que comenzaría a producir un aumento del nivel de acceso a la propia puerta. Según los arqueólogos (Ruiz Taboada y Fernández del Cerro, 2009: 124) hubo dos momentos históricos de acumulación de sedimentos. Uno de ellos se produce entre los siglos X y XI, cuando se realiza la construcción del recinto amurallado islámico y el otro entre los siglos XIV y XIX, cuando esta parte de Toledo se usa como lugar de vertido de elementos cerámicos y desechos de las alfarerías de la Antequeruela. A finales del siglo XV hubo que elevar el suelo original de la puerta ante el aumento del nivel exterior que impedía acceder cómodamente a la misma por parte de los vecinos y visitantes. Finalmente la puerta dejaría de utilizarse desde finales del siglo XVII o principios del XVIII hasta su descubrimiento el 8 de febrero de 2002.

Bajada a la Puerta del Vado, foto: David Utrilla
Bajada a la Puerta del Vado, foto: David Utrilla

Para terminar, añadiremos una de las conclusiones a las que llegaron los expertos a la hora de comparar la puerta del Vado con otra puerta compañera, es decir la puerta Vieja de Bisagra o de Alfonso VI. Ambas puertas serán levantadas en un mismo momento histórico que coincide con la llegada del rey Alfonso VI a la ciudad de Toledo y la toma de la ciudad por las tropas cristianas. En ese momento y de cara a proteger y reforzar la ciudad ante los posibles ataques de los almorávides, es cuando se levantan (de una sola vez) ambas puertas, las cuales podemos considerar cristianas ya que Toledo de hecho era una ciudad cristiana. La comparación de ambas ofrece a los investigadores una serie de similitudes que confirman su construcción en el mismo momento y no posteriormente como en algunas fuentes se indicaba. La puerta del Vado sin duda se nos muestra como uno de los monumentos más ocultos y especiales del patrimonio toledano, la cual en determinadas ocasiones se puede visitar para comprobar que Toledo no es solo lo que se ve, si no también lo que se esconde bajo el subsuelo.

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Texto: José García Cano
Académico Correspondiente en Consuegra de la R.A.B.A.C.H.T.

Datos básicos

La Puerta del Vado en vídeo documental

La Puerta del Vado (Toledo) en 4K

Uno de los rincones que más desapercibido pasa entre los visitantes que acuden a la ciudad de Toledo es la Puerta del Vado. Fuera de los clásicos circuitos de visitas en la ciudad, y recuperado a principios de este siglo, el lugar guarda una gran historia entre sus muros, y una visita… poco menos sorprendente. Junto a José García Cano, guía turístico oficial descubrimos la historia de este delicioso rincón de la ciudad. Una producción de Doctravel Films©2019 Doctravel Filmswww.doctravelfilms.com

Geplaatst door Doctravel Media op Vrijdag 2 augustus 2019

¿Se puede visitar la Puerta del Vado?

Visita guiada Puertas y Murallas

En ocasiones, la empresa “Rutas de Toledo” programa la ruta “Puertas y murallas”, en las que se visitan espacios como la Puerta de Bisagra, la muralla o la Puerta del Vado. Esta visita guiada también se hace para grupos, en privado. Tiene más información en este botón:

Fuentes y bibliografía

  • BENITO RUANO, E. Toledo en el siglo XV. Vida política. 1961.
  • DELGADO VALERO, C. Toledo Islámico: Ciudad, Arte e Historia. 1987.
  • GARCIA RUIPÉREZ, M; OLIVARES SÁNCHEZ, M. P.; REYES RODRÍGUEZ, M. Catálogo de mapas, planos y dibujos del Archivo Municipal de Toledo I. Toledo. 2004.
  • IZQUIERDO BENITO, R. La noche de Toledo en el siglo XV. Toletum, 30. 1994.
  • MARTÍN GAMERO, A. Ordenanzas para el buen régimen y gobierno de la muy noble y muy leal e imperial Ciudad de Toledo. 1858.
  • MARTÍNEZ LILLO, S.; SÁNCHEZ SANZ, S.; FERNÁNDEZ DE LA PEÑA, F. J.; MURILLO FRAGUERO, J. I. “Intervención arqueológica en la Puerta de Bisagra Antigua de Toledo: últimas aportaciones”. Actas del II Congreso de arqueología de la Provincia de Toledo, Vol. II. 2001, p. 245-265.
  • PORRES MARTÍN-CLETO, J. “En torno a las murallas de Toledo (I)”. Castellum, 1. 1992, 33-62.
  • MARTZ, L.; PORRES MARTÍN-CLETO, J. Toledo y los toledanos en 1561. 1974.
  • RUIZ TABOADA, A. “La muralla de los arrabales de San Isidoro, Santiago y  La Granja (Toledo)”. En VV.AA. Las Murallas de Toledo. Fundación Caja Madrid. 2004, 251-269.
  • RUIZ TABOADA, A.; CARROBLES, J. Una puerta entre dos mundos. La puerta del Vado en el segundo recinto amurallado de la ciudad de Toledo. En actas del congreso Puertas de Ciudad. 2006, 391-406.
  • RUIZ TABOADA A.; FERNÁNDEZ DEL CERRO, J. La Puerta del Vado de Toledo. 2009.
  • Archivo Municipal de Toledo.

Algunas de las fotos aquí publicadas pertenecen a David Utrilla y al libro “Toledo Secreto”. Ver más información en la web DavidUtrilla.com.

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