Se trata de un objeto único por su valor simbólico y material que los árabes encontraron en la capital del Reino Visigodo en los primeros días de la conquista y las crónicas musulmanas denominaron unánimemente “Mesa de Salomón”.

Estos últimos meses se está formando un buen revuelo entorno a los subterráneos de la ciudad tipo la famosa “Cueva de Hércules” que Toledo oculta. También siempre se ha sabido que éstos subterráneos podrían contener fabulosos tesoros que numerosos “investigadores” han intentado buscar desesperadamente durante siglos. Entre ellos, la “Mesa de Salomón“.

Cueva de Hércules en Toledo
Cueva de Hércules en Toledo por David Utrilla

Se trata de un objeto único por su valor simbólico y material que los árabes encontraron en la capital del reino visigodo en los primeros días de la conquista y las crónicas musulmanas denominaron unánimemente Mesa de Salomón. Este episodio tuvo gran difusión y fue mencionado junto con el relato de “La Casa cerrada de Toledo” en Las mil y una noches.

Documentación sobre la mesa de Salomón recopilada por Ángel Almazán de Gracia y otros autores:

LAS CRÓNICAS ÁRABES Y BERÉBERES

 1º) Ajbar Machmua recoge una crónica anónima del s.XI, en la que se lee:

“Tárik llegó a Toledo, y dejando allí algunas tropas, continuó su marcha hasta Guadalajara, después se dirigió a la montaña, pasándola por el desfiladero que tomó su nombre, y llegó a una ciudad que hay a la otra parte del monte, llamada Almeida (la Mesa), nombre debido a la circunstancia de haberse encontrado en ella la Mesa de Salomón, hijo de David, cuyos bordes y pies, en número de 365, eran de esmeralda verde. Llegó después a la ciudad de Amaya, donde encontró alhajas y riquezas, y … volvió a Toledo en el año 93” .

2º) El pseudo Ben Qutaiba en Imamat wa-l-Siasat:

“Luego Musa marchó a través del país, hasta que llegó a la ciudad de los reyes, Toledo, donde encontró un palacio llamado la “mansión de los monarcas”, denominado así por la circunstancia de haberse hallado allí veinticuatro diademas de oro, una por cada uno de los reyes que habían reinado en España. Cada diadema tenía una inscripción que decía el nombre del rey al cual había pertenecido, el número de hijos que había dejado, el día de su nacimiento, el de la subida al trono y el de la muerte; porque había la costumbre, entre los soberanos godos de España, que la diadema usada por cada uno de ellos durante su vida debiera, después de muerto, ser depositada en aquella mansión. Además de estos tesoros encontró Musa en el mismo palacio una mesa en la que estaba el nombre de Salomón, hijo de David (sobre ambos sea la paz) y otra mesa de ágata. Cuando Musa vio estos objetos, los puso inmediatamente bajo la custodia de personas de confianza, elegidas por él, y los ocultó a los ojos de los suyos, pues tal era el valor de éstos y otros preciosos objetos encontrados al tiempo de la invasión de España por los musulmanes, que no hubo un solo hombre en el ejército que pudiera (ni aun aproximadamente) apreciar su valor; así respecto a la plata, el oro, brocados y otros artículos de vestir o muebles, ningún hombre, por hábil que fuera, pudo llegar a calcularlos”.

3º) Ben Abu Al-Hakam en Kitab Futuh Misr escribe:

“Abd al-Rahman, con referencia a Yahya ben Buqair, y éste apoyado en Al-Laith ben Saad, cuenta que cuando la España fue conquista por Musa ben Nusayr, éste tomó la mesa de Salomón, hijo de David, y la corona. Dijeron le a Tariq que la mesa estaba en un castillo llamado Farás, a dos jornadas de Toledo, y que su gobernador era un hijo de la hermana de Rodrigo. Tariq le ofreció carta de seguridad para él y su familia, y habiendo aceptado, se presentó y fue recogido por Tariq, como le había prometido. Éste le prometió la mesa y la entregó. Tenía tanto oro y aljófar, como no se había visto cosa igual. Tariq le arrancó un pie con el oro y perlas que tenía, y le mandó poner otro semejante.Estaba evaluada en 200.000 dinares..”.

4º ) Al-Maqqari en Naft al-tib:

“Cuenta Ben Hayyan [en su Historia de las dinastías mahometanas] que aquella tan famosa mesa que se dice proceder de Salomón, según cuentan los cristianos, no perteneció a éste, y que su origen es que en tiempos de los reyes cristianos había la costumbre de que cuando moría un señor rico dejase una manda a las iglesias, y con estos bienes hacían grandes utensilios de mesas y tronos, y otras cosas semejantes de oro y plata, en que sus sacerdotes y clérigos llevaban los libros de los Evangelios, cuando se enseñaban en sus ceremonias, y que las colocaban en los altares en los días de fiesta, para darles mayor esplendor con este aparato (o adorno).

Biblia, (1547?) "Candelabrum Aureum Tabernaculi". (9235939491).jpg
De Fondo Antiguo de la Biblioteca de la Universidad de Sevilla from Sevilla, España – “Candelabrum Aureum Tabernaculi”., Dominio público, Enlace

Esta mesa estaba en Toledo por tal motivo, y los reyes se esforzaban por enriquecerla a porfía, añadiendo cada uno alguna cosa a lo que su predecesor había hecho, hasta que llegó a exceder a todas las demás alhajas de este género, y llegó a ser muy famosa. Estaba hecha de oro puro, incrustado de perlas, rubíes y esmeraldas, de tal suerte, que no se había visto otra semejante. Se esforzaron tanto por enriquecerla, porque como allí estaba la capital del reino, no querían que hubiese en parte alguna más bellas alhajas ni muebles más preciosos que allí. Estaba colocada sobre un altar de la iglesia de Toledo, donde la encontraron los muslimes, y su hallazgo se hizo al momento público y notorio. Ya sospechaba Tariq lo que después sucedió de la envida de Musa, por las ventajas que había conseguido, y que le había de ordenar la entrega de todo lo que tenía, por lo cual discurrió arrancarle uno de los pies y esconderlo en su casa, y ésta fue, como es sabido, una de las causas de que Tariq quedase vencedor de Musa en la disputa que después tuvieron ante el califa sobre sus respectivas conquistas”.

Al estudiar las versiones conservadas, se descubre que existen dos tradiciones orales que han sido recogidas por las fuentes escritas, una que recoge la tradición oriental, y otra recoge la tradición andalusí. En ellas se observa el desacuerdo existente en la tradición musulmana acerca del lugar donde fue encontrada, los materiales con que fue construida e incluso la función que tuvo este objeto. La discrepancia es tan evidente que induce a pensar que las distintas fuentes hacen referencia a objetos diferentes que fueron hallados en los primeros tiempos de la conquista y que terminaron recibiendo la misma denominación.Las versiones más antiguas que se conservan son las de Ibn Habib y las de Abd al-Hakam, quienes recogen la cadena de transmisión de esta noticia. Salvo en una de las autoridades mencionadas por Ibn Habib, el resto de los personajes en que se basan estos relatos conducen hasta al-Layt b. Sá d (m. 175/791), egipcio que alcanzó gran reputación como jurista en al-Andalus. Estas fuentes son precisas en cuanto a la descripción del mueble y coinciden con las crónicas andalusíes en la contradicción de atribuir el hallazgo de la Mesa, tanto a Muza como a Tarik.

La más completa es la de Abd al-Hakam, que recoge las noticias de Utman Ibn Salih (m. 834?):

“Dicen Utman y otros historiadores… Tarik pasó a Toledo, entró en la ciudad y preguntó por la Mesa, pues no le preocupaba otra cosa, ya que era la Mesa de Salomón, hijo de David, según decían las gentes del Libro. Y cuentan Yahya ibn Bukayr, según el testimonio de al-Layt ibn Sa’d: Fue invadido al-Andalus por Musa ibn Nusayr y tomó la Mesa de Salomón y la corona.

Dicen acerca de Tariq que la Mesa estaba en una fortaleza que se llama “Firas”, a una distancia de dos días de Toledo, y a cargo de ella estaba un sobrino de Rodrigo que pidió el aman para él y para los suyos a Tariq. Este llegó hasta él y se lo concedió, siendo fiel al mismo. Y le dijo: “¡Dame la Mesa!” y se la entregó. La Mesa tenía una cantidad de oro y piedras preciosas como no se había visto jamás. Tariq le arrancó una pata con sus piedras preciosas y oro, colocando otra semejante en su lugar. Se estima que el valor de la Mesa era de doscientos mil por lo que tenía de oro y de piedras preciosas”. Según Abd al’-Hakam, cuyo relato es posterior, Tariq fue obligado a entregar la Mesa y el botín logrado en la conquista a Musa b. Nusayr, pero utilizó la pata como prueba de que había sido él quien la consiguió: “Se dice que Musa b. Nusayr llegó al Califa al-Walid ibn Abd al Maliq, cuando éste estaba enfermo, y le dio la Mesa; Tariq dijo entonces:

“Yo he sido quien la ha conseguido”, pero Musa le desmintió. Tariq dijo a al-Walid:

“Haz traer la Mesa y mírala: ¿Acaso le falta algo?. El Califa la hizo traer, la miró y vio que una de sus patas era diferente de las otras. Tariq dijo entonces: “Pregúntale, ¡Oh Príncipe de los creyentes!, y si lo que te dice, te convence, él tiene la razón”. Al-Walid preguntó a Musa y este dijo: “Así la he encontrado”. Entonces, Tariq sacó la pata que había arrancado cuando se había apoderado de ella y dijo: “Esta es la prueba, ¡Oh Príncipe de los creyentes! de que yo he dicho la verdad y de que fui yo quien la consiguió”. Le creyó al-Walid, aceptando su palabra y le dio una gran recompensa”. lbn Habib que recoge el testimonio de al-Layt, dice que la Mesa la encuentra Tariq; y nos deja una descripción más detallada de la Mesa de Salomón, procedente de Abd al-Hamid ibn Humayd:”Nos cuenta abd Allah ibn Wahb ibn al-Layt que Tariq, cliente de Musa ibn Nusayr, cuando conquistó Toledo, se hizo con la Mesa de Salomón, hijo de David, que estaba coronada con piedras preciosas, hecha de oro, adornada con aljófares y jacintos, y cuyo precio era incalculable. Había también otra mesa de ónice, también sin precio. Dijo Abd al-Hamid: Pedí a mi padre que me describiera la Mesa que él había visto y mirado, y me dijo: “era de oro y plata mezclados, con el color amarillo del oro y el blanco de la plata. Tenía sobre ella un collar de perlas, otro de jacintos y otro de esmeraldas”. Le pregunté: “¿Cuál era su tamaño?” y me contestó: “La cargaron sobre una mula, la más fuerte que encontraron, y no había andado una jornada cuando se le rompieron las patas” “La tradición andalusí no centra su interés en el desarrollo de la conquista o la descripción de la Mesa, sino, por el contrario, en el origen remoto de ésta y en la razón por la cual se encontraba en al-Andalus. Esta noticia recogida solamente por escritores andalusíes o magrebíes ya tardíos, parece tener su origen en la obra de al-Razi, aunque en opinión de M. J. Rubiera, ofrece dos versiones: una en su descripción de al-Andalus, donde la Mesa era encontrada en Toledo, y otra en la historia de la conquista en la cual la Mesa era encontrada en una ciudad llamada de la Mesa (Al-Ma’ida), situada al otro lado de los montes. Esta dicotomía se encuentra tanto en la Crónica del moro Rasis, como en el Nafh al-Tib, de donde al-Maggari atribuye la noticia a Ibn Hayyam.Ahmad al-Razi en la descripción de al-Andalus dice:

“En ella (Toledo) encontró Tariq la Mesa de Salomón, que pertenecía a los tesoros de Isban, rey de los romanos, que es quien construyó Sevilla, que la había tomado de Jerusalén como ya se ha visto: esta mesa fue valorada por al-Walid ibn al-Malik en cien dinares. Dicen que era de esmeralda verde, y también que ahora está en Roma”. La versión de la conquista es la siguiente:

“Dijo Ibn Hayyan: Tariq se dirigió a Toledo, capital de la monarquía goda y la encontró vacía, pues sus habitantes habían huido y se habían refugiado en una ciudad que está al otro lado de las montañas. Reunió entonces a los judíos de Toledo, dejó en ella a algunos de sus compañeros y se marchó detrás de los que habían huido a Toledo. Se encaminó hacia Wadi 1-Hiyara, luego se dirigió hacia el monte y le cruzó por el Fayy que lleva ahora su nombre. Y llegó a la ciudad de al-Ma’ida, tras el monte, referida a Salomón, hijo de David, Mesa que era de esmeralda, tanto sus bordes como sus pies que son trescientos sesenta y cinco”.

Quien parece tener más noticias de la Mesa, quizá por haberlas recogido en otras fuentes es Aben Hayyan, citado por Almak-kari. Gracias a él sabemos:

“Que aquella tan famosa Mesa que se dice proceder de Salomón, según cuentan los cristianos, no perteneció a éste, y que su origen es que en tiempo de los reyes cristianos había la costumbre de que cuando moría un señor rico dejase una manda a las iglesias, y con estos bienes hacían grandes utensilios de mesa y tronos, y otras cosas semejantes de oro y plata, en que sus sacerdotes y clérigos llevaban los libros de los Evangelios cuando se enseñaban en sus ceremonias, y que las colocaban en los altares en los días de fiesta, para darles mayor esplendor con este aparato. Esta mesa estaba en Toledo por tal motivo, y los reyes se esforzaban por enriquecerla a porfía, añadiendo cada uno alguna cosa a lo que su predecesor había hecho, hasta que llegó a exceder a todas las demás alhajas de este género, y llegó a ser muy famosa. Estaba hecha de oro puro incrustada de perlas, rubíes y esmeraldas, de tal suerte que no se había visto otra semejante… Estaba colocada sobre un altar de la iglesia de Toledo, donde la encontraron los muslimes”.

Según M. J. Rubiera, al-Razi explica la existencia de la Mesa de Salomón en al-Andalus, a través del hecho histórico de la toma de Jerusalén por los romanos y lo relaciona con Toledo por medio del legendario rey Isban, señor de Roma y España. Al-Maggari, para justificarlo, inventa una campaña de tres reyes anacrónicamente cristianos, el de Roma, el de España y el de Armenia, contra Jerusalén, para vengar la muerte de Jesucristo. Para ibn Idari, el rey de Roma, tras saquear Jerusalén pasa por Egipto, donde sus habitantes le piden una reliquia de la Ciudad Santa y les dio la Mesa. Cuando los musulmanes conquistaron Egipto, un grupo de cristianos huyó a Trípoli, de allí a Barka, Cartago, Tánger y finalmente Toledo.Como todos los hechos legendarios se apoyan en una base histórica, se podría dar por cierto que la Mesa de Salomón procedía realmente de Jerusalén y del saqueo de Tito en el año setenta, aunque no viniese por la ruta descrita por los musulmanes.La clave podríamos encontrarla en la Historia de la Guerra Gótica, escrita en griego en el siglo VI por Procopio de Cesarea, cuyo texto dice: “… Y los ostrogodos ganaron la batalla, matando a la mayor parte de los visigodos y a su jefe Alarico (El joven). Entonces tomaron posesión de la galia, la dominaron y asediaron Carcasona con gran entusiasmo, porque sabían que estaba allí el tesoro real que había tomado Alarico (El Viejo) en los primeros tiempos, como botín cuando asaltó Roma. En este tesoro estaban los tesoros de Salomón, el rey hebreo que tenía el más extraordinario aspecto: la mayor parte estaba adornado con esmeraldas y había sido tomado en Jerusalén por los romanos en tiempos antiguos”.Tomando este texto como punto de partida, el recorrido de la Mesa de podría haber sido: en el año 710 Tito saqueó el templo de Jerusalem y se llevó el botín a Roma; en el año 410 Alarico (El Viejo), rey de los Godos, saqueó Roma y se apoderó de parte del botín de Tito. Cuando los visigodos se instalaron en Tolouse, guardaron el tesoro en la cercana Carcasota, de donde se lo llevaron los ostrogodos en el 507, tras la batalla de Vouillé.En 526 Teodorico, rey de los ostrogodos, se lo devuelve a su yerno Amalarico en Carbona. El rey de los visigodos huye con su tesoro a Barcelona, donde es asesinado. Cuando la capital de los visigodos es Toledo, el tesoro es trasladado a la ciudad.Por todo lo anteriormente expuesto, es posible que en Toledo hubiese un objeto de esmeraldas procedente del templo de Salomón, cuestión que nos puede dar la clave de algunos hechos relatados por las crónicas hispano-árabes.

Recopilación por Juan Luis Alonso. VV.AA., varias fuentes.

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