La Cruz Verde. Leyenda de Toledo

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Las batallas entre judeoconversos y cristianos viejos fueron tan importantes y cruentas en Toledo que dieron de sí para escribir un capítulo entero de nuestra historia y por supuesto de ahí surgieron varias leyendas como la que ahora os traemos en esta página. Hay en Toledo un relato relacionado con aquellas luchas intestinas que se denomina ‘La leyenda de la Cruz Verde’ y quizás sea una de las menos conocidas en nuestra ciudad.

Eran tiempos del reinado de Enrique IV y las reyertas en la ciudad por el poder como ya sabemos por otras leyendas, eran frecuentes y podían darse en cualquier lugar de nuestra ciudad, pero sobre todo alrededor de la catedral, en lo que era el Alcaná, o mercado principal de los hebreos antes de construirse en estos terrenos el claustro del templo primado, promovido por el arzobispo Tenorio.

No sería de extrañar que en un mercado repleto de gente donde todo el mundo acudía para aprovisionarse de víveres, utensilios, aparejos, etc. a las primeras de cambio saltara la chispa y surgiera alguna escaramuza mas o menos importante y así sucedió en esta leyenda.

He de recordar que en Toledo, en esta etapa histórica, las luchas entre clanes las protagonizaban los Ayala y los Silva.

La plaza de la Cruz Verde se encuentra en Toledo en la zona de la cornisa al final de la calles del Plegadero y Vida Pobre, es un mirador espléndido desde donde se pueden observar el entorno del Tajo y toda la zona del Valle.

Existía en esta plaza una gran cruz de piedra, al lado de la cual todas las tardes María del Sagrario (hija de un seguidor de los Silva) y su novio Pedro iban a platicar y a jurarse su amor.

Pero una tarde Pedro es portador de una triste noticia: el padre de su novia ha muerto en una reyerta en el Alcaná a manos de los Ayala. Esto es algo que la chica, -siendo huérfana también de madre-, no logra superar y poco tiempo después cae enferma y muere en pocas semanas de melancolía (depresión), según decían los vecinos.

Nos cuenta la leyenda, que cada tarde al caer el Sol, terminadas las labores cotidianas, venía Pedro a los pies de la gran Cruz a llorar por la muerte de su amada y por su ilusión perdida. No pasó mucho tiempo cuando Pedro desapareció de Toledo y nunca mas de él se supo. Hubo quien dijo que se había quitado la vida, otros que había entrado en un convento. Nunca se conoció su paradero.

Observaron los vecinos que a partir de entonces unas hierbas trepadoras comenzaron a crecer y que en breve espacio de tiempo llegaron a alcanzar los brazos de la Cruz. Nunca se había visto este prodigio en la plaza y no tardó la vecindad en achacar este fenómeno a las lágrimas de Pedro con las cuales había regado cada atardecer la base de la Cruz. A partir de entonces el humilladero de piedra fue denominado como La Cruz Verde.

Las tropas francesas durante la guerra de la Independencia, destruyeron la Cruz nada mas entrar en Toledo y hoy solo nos queda el nombre de la plaza y la leyenda que seguirá viva siempre que haya alguien que quiera escucharla.

Visito nuestro cementerio con frecuencia y cada vez que voy, veo a un señor ya mayor que siempre está apoyado en la cruz de una sepultura, he averiguado que es la de su hijo que falleció muy joven hace unos años. Ya sé que no tiene nada que ver, pero cuando veo a este señor me recuerda la leyenda de LA CRUZ VERDE.

(Dedicado a la memoria de la señora Paula)

CARLOS DUEÑAS REY.

 

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