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La cripta de Santa Leocadia desaparecida junto al Alcázar de Toledo que alojó los huesos de Wamba y Recesvinto, Reyes visigodos

En el lugar donde Santa Leocadia estuvo prisionera y murió, en la parte baja de la fachada meridional del Alcázar, se levantó durante la época visigoda una iglesia con una cripta, a la que se trasladaron los restos de la Santa así como los de los reyes Wamba y Recesvinto.

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Torreón sureste del Alcázar de Toledo
Torreón sureste del Alcázar de Toledo
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¿Eran los restos de los reyes visigodos Wamba y Recesvinto los que se encontraban en una cripta cerca del Alcázar? ¿Por qué fueron trasladados a la Catedral de Toledo? ¿Qué tiene que ver Santa Leocadia con todo esto? Y ¿Por qué un pueblo de Burgos reclama los restos de Wamba?

No es la primera vez que hablamos de una de las Patronas de Toledo en estas páginas, Santa Leocadia (junto a San Ildefonso y la Virgen del Sagrario), que como os hemos contado en otras ocasiones, la tradición narra cómo fue encarcelada y torturada en el pretorio romano de la ciudad (ver leyenda)

Es conocido que en Toledo han existido hasta tres iglesias denominadas “Santa Leocadia“:

  • La basílica que se encontraba en la zona donde actualmente se levanta el Cristo de la Vega (llamada por los toledanos basílica extramuros “la de fuera“), donde Leocadia fue enterrada, sede de varios concilios y panteón de obispos ilustres.
  • La Iglesia que actualmente se denomina así en Toledo, edificada sobre el solar de la casa donde nació la santa (con la denominación de Santa Leocadia de dentro de Toledo)
  • Y una pequeña iglesia o capilla que estaba casi adosada al muro del mediodía del Alcázar, reedificada por Alfonso X en torno al año 1263. (En la zona hoy conocida como Cuesta de los Capuchinos)

La Cripta de Santa Leocadia

Nos interesa para este artículo esta última iglesia o su cripta, pues tiene una curiosa historia que alcanza hasta nuestros días, aunque fue totalmente destruida hace bastante tiempo.

Desde el siglo XIV se tiene constancia documental de la existencia de unos “Corrales de Santa Leocadia” ubicados próximos a la fachada sur del Alcázar, con una cueva o cripta donde, según la tradición sufrió martirio y murió Santa Leocadia, siendo allí sepultada (aunque sus restos fueron llevados a Oviedo, Bélgica y posteriormente devuelta a Toledo en 1587)

Alcázar de Toledo a principios del S. XX
El desaparecido convento de Capuchinos (Santa Leocadia) se observa en esta foto de principios del siglo XX recuperada por Toledo Olvidado.

El recinto que se encontraba sobre la cripta se vio afectado de lleno por la ocupación, saqueo e incendio de las tropas francesas que, a principios del XIX quemaron el edificio al estar pegado al Alcázar y ser considerado objetivo militar. Los escombros cubrieron el subterráneo y así permaneció hasta mediados del siglo XIX.

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Los restos arqueológicos de la cripta desaparecieron casi en su totalidad a principios del siglo XX, junto a los del antiguo Convento de Capuchinos, en cuyo subsuelo se encontraba la mencionada cripta. (1)

¿Cómo llegaron los restos de Wamba y Recesvinto a la cripta de Santa Leocadia?

La curiosa historia sobre cómo llegan los restos de Wamba ha sido investigada por Izquierdo Benito en un artículo (2) en el que narra cómo el rey Alfonso X, al pasar por la localidad de Pampliega (Burgos), le recuerdan que allí se encontraba el cuerpo del rey Visigodo, y tras realizar una excavación, de forma un poco clandestina y por la noche, descubren unos restos que afirman pertenecen al rey Wamba, que son exhumados y son traídos a Toledo, sin que el pueblo tuviera conocimiento alguno.

También los restos de Recesvinto fueron traídos desde Gerticós (hoy localidad denominada Wamba, en Valladolid), donde murió (allí tenía una villa de descanso) y fue enterrado. Alfonso X recuperó para Toledo estos restos.

En el siglo XVI, en un memorial presentado a Felipe II, se indicaba que “el rey Sisebuto había edificado la iglesia de Santa Leocadia y se enterró en ella, y que uno de dos lucillos que están en lo hondo de la cueva fuese suyo y el otro del rey Wamba”. Esto llamó su curiosidad por las sepulturas de ambos reyes en 1575, y le llevó a ordenar, según Pisa, abrirlas en su presencia. Parece que tras una inspección y determinar que efectivamente eran los reyes, se dejaron los restos en la misma ubicación. Con el paso del tiempo, el cardenal Lorenzana hizo obras en el Alcázar y renovó las lápidas en 1787.

Transcripción del plano de El Greco en su obra Vista y Plano de Toledo (1608-1614), realizada por Alfonso Bacheti Brun. Publicado en el libro Plano de Toledo por Domenico Theotocopuli El Greco, Toledo: Instituto Provincial de Investigaciones y Estudios Toledanos, 1967. En el número 16 se observa marcada la "Cárcel de Santa Leocadia", anexa al Alcázar.
Transcripción del plano de El Greco en su obra Vista y Plano de Toledo (1608-1614), realizada por Alfonso Bacheti Brun. Publicado en el libro Plano de Toledo por Domenico Theotocopuli El Greco, Toledo: Instituto Provincial de Investigaciones y Estudios Toledanos, 1967. En el número 16 se observa marcada la “Cárcel de Santa Leocadia”, anexa al Alcázar. Fuente.

Sixto Ramón Parro, en la obra “Toledo en la mano”, resume los últimos avatares de ambos reyes tras la profanación recibida por tropas napoleónicas: cuando vuelven al convento los religiosos tras la francesada, solo pudieron recoger algunos pocos fragmentos de los cadáveres reales, esparcidos por el suelo, y encerraron en un bote de hoja lata los que suponían ser de Wamba y en otra vasija de barro los de su padre, Recesvinto, y volvieron a colocarlos en las sepulturas de piedra, realizando un tabicado en los nichos y escribiendo en la parte exterior epitafios iguales a los que hubo en época de Lorenzana.

¿Cómo llegaron los restos de los reyes Wamba y Recesvinto a la Catedral?

Así encontraron en 1845 algunos miembros de la Comisión provincial de Monumentos históricos y artísticos cuando decidieron recuperar los restos regios visigodos, buscando recuperar la importancia como sede regia de Toledo, que se encontraba en plena decadencia.

Esta reivindicación del pasado glorioso y su función regia, y el entusiasmo de ciertos toledanos que buscaban impulsar el reconocimiento de la ciudad, cegó la realidad de las pruebas y reafirmó la creencia de que los restos encontrados en una visita a la cripta tras algún desescombro a mediados del XIX pertenecían a estos reyes Godos sin ninguna duda.

Aunque ya en el siglo XVI se sembraron algunas dudas sobre la autenticidad de los restos: un inspector de las obras del Alcázar, ya advertía que “los dos lucillos que están en la cueva a los dos lados de ella debieran ser de algunos caballeros, marido y mujer, que allí se mandarían enterrar”. (26 de mayo de 1568)

Fachada del Alcázar donde se ubicaba la cripta de Santa Leocadia
Fachada del Alcázar donde se ubicaba la cripta de Santa Leocadia

Más tarde, Amador de los Ríos, contaba que la cripta de Santa Leocadia había sido edificada en tiempos de Alfonso X, intentando así zanjar la controversia sobre los restos encontrados en dos sepulcros de la cripta y sobre su pertenencia a los reyes Wamba y Recesvinto.

Interior de la cueva - cripta de Santa Leocadia con los enterramientos de los reyes visigodos Wamba y Recesvinto, ilustración basada en el croquis de Amador de los Ríos, creada por Fernando Aranda
Interior de la cueva – cripta de Santa Leocadia con los enterramientos de los reyes visigodos Wamba y Recesvinto, ilustración basada en el croquis de Amador de los Ríos, creada por Fernando Aranda en “Otros rincones del Toledo Desaparecido”.

En el acta de la incursión arqueológica de la comisión, que se puede leer en este enlace, se conserva la descripción detallada de la cripta, así como lo que en ella encontraron:

“Se encontró un Sepulcro abierto en piedra calcárea, rota su cubierta, que había sido de lo mismo, y uno de sus lados, el que caía al exterior, o hacia la parte de la Capilla, no obstante lo cual había sido cerrado con un ligero tabique de modo que dejaba el hueco que en su construcción habría tenido, y en este hueco, y a la parte de la izquierda, o más cercana al altar, había una pequeña porción de tierra negra, mezclada con partículas huesosas y un bote o caja cilíndrica de hoja de lata, de seis pulgadas de alto y tres de diámetro, cerrada, levantada la tapa, con la venia del Sr. Teniente Vicario, se vio que contenía fragmentos de huesos, y como de una tela que, por efecto de la humedad que en este sitio se deja sentir, se despedazaba al tocarla, sucediendo lo mismo con un papel que parecía había estado sobre dichos fragmentos, y se había adherido a la parte interior del bote: recogidos este, que se había vuelto a cerrar, y la tierra mezclada de hueso, se conservó por disposición del mismo sr. Teniente Vicario en manos de los individuos de la Comisión, mientras se procedió a reconocer el otro sepulcro, que es el del Rey Recesvinto, el cual fue hallado en igual forma que el anterior, pero existiendo en su cavidad un baso de barro tosco, de una tercia de alto y una cuarta de diámetro (…) resultó contener el hueso del cráneo, dos tibias y otros varios huesos humanos, además dos fragmentos de cuero, como de vaina de espada, y algunos otros huesos destrozados.” (3)

Tras el descubrimiento de los restos óseos, que todos creyeron perteneciente a los reyes visigodos, fueron colocados en una pequeña arquita de madera forrada en terciopelo galoneado de oro y el 23 de febrero fueron llevados hasta la Catedral en solemne procesión, depositando en manos de la Reina Isabel II una de las dos llaves del arca galoneada en que fueron guardadas las reliquias, que fueron recibidas en la Catedral con toda pompa.

Esquelas de invitación que se repartieron para la procesión civico-religiosa verifica al trasladar los restos de los Monarcas (Fuente: Boletín de la Sociedad Arqueológica de Toledo, 26/3/1900, nº 2)
Esquelas de invitación que se repartieron para la procesión cívico-religiosa verifica al trasladar los restos de los Monarcas (Fuente: Boletín de la Sociedad Arqueológica de Toledo, 26/3/1900, nº 2) Fuente: Archivo Municipal de Toledo.

Años después del descubrimiento de los restos de Wamba y Recesvinto, en 1845, en la cripta del convento de los Capuchinos, la Comisión pide al Cabildo, en 1874, una piedra berroqueña que apareció con los sepulcros y que se dice que era la mesa “donde se firmaron tantos concilios toledanos que en tiempos de los visigodos se celebraban en la Basílica de Santa Leocadia, extramuros de la ciudad. Parece que Alfonso X dispuso el 13 de abril 1284 que dicha piedra se trasladase desde la basílica a la antedicha cueva que el pueblo toledano había levantado a Sta. Leocadia para que sirviera de altar. Se desconoce el paradero de esta losa.”

Tras diversos avatares y nuevas exploraciones, en 1923 se daba cuenta del estado de abandono de la cripta de Santa Leocadia contigua al Alcázar y que la Academia de Infantería costee las obras que sean necesarias.

Tras 1936 y la destrucción del Alcázar, es probable que la cripta fuera destruida y rellenada por escombro, permaneciendo (o no) olvidada para siempre.

Actualmente, los restos de Recesvinto y Wamba se guardan en una alhacena del salón principal de la sacristía de la Catedral.

Caja que contiene los restos de Wamba y Recesvinto, en la Catedral de Toledo.
Caja que contiene los restos de Wamba y Recesvinto, en la Catedral de Toledo. Fuente.

Pampliega quiere a Wamba

La historia de la cripta y las reliquias visigodas aún no acabó en 1845. En el año 2017 numerosos medios de prensa se hicieron eco de una curiosa noticia: el pueblo de Pampliega requería a la Catedral la devolución de los restos conservados del rey Wamba, por haber muerto en el año 668 en esta localidad. Hasta la fecha, tal petición no ha sido atendida, que sepamos. En este enlace hay una recopilación de notas de prensa.

Bibliografía:

Un pueblo de Burgos reclama el retorno de ‘su’ rey godo“, El País, 14 de abril de 2017

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