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No es la primera vez que nos sorprende el descubrimiento de una leyenda de Toledo que estaba olvidada. En este caso, José García Cano adquirió hace unos días en una librería de viejo un pequeño y amarillento librillo con esta curiosa leyenda escrita en 1928 por Ricardo Domínguez García y que ahora compartimos con todos. La leyenda del fantasma de Santo Domingo el Real en Toledo incluye todo lo necesario para ser recuperada como un gran clásico de las leyendas toledanas con todos los ingredientes necesarios: caballero con espada, dama, fantasma, misterio, desenlace dramático y uno de los rincones más bonitos de Toledo.

“Por una sonrisa…”

Cayó todo en el ambiente,
sumióse todo en silencio;
en la noche, las estrellas
parecían de misterio
temblando atemorizadas
en su pálido reflejo.

Todo dormía en la plaza
de romántico recuerdo;
las columnas que adornaban
el pórtico del convento
proyectaban raras sombras

dibujándose en el suelo
por hallarse iluminadas
de un claro de luna al beso…

Hacia el cielo, se elevaba
como amigo de los vientos,
el antiguo campanario
con sus bronces de consuelo,
que al sonar en el nocturno,
pausados, tranquilos, lentos,
cual sonidos embrujados
más que amor infundían miedo.

Espadaña que se observa en la plaza de Santo Domingo el Real
Espadaña que se observa en la plaza de Santo Domingo el Real de Toledo

Así el poeta narra el ambiente oscuro, nocturno, en la Plaza de Santo Domingo el Real, a la que se accede por un cobertizo y que siempre en soledad, guarda numerosos secretos.

Imagina una plaza oscura, mientras el viento se queja resonando en las revueltas con un grito y un eco. Un Cristo expira, en un madero ya deshecho y carcomido por la lluvia y por el tiempo, alumbrado tristemente con la luz en parpadeo de un farol, pequeño y roto. Los bronces de las campanas lentamente se mueven, como en un extraño conjuro se escuchan en la noche con un fúnebre machaqueo: doce tristes campanadas que se pierden a lo lejos.

Entre las sombras y en blanco sudario envuelto surge un bulto de forma humana, de supersticioso aspecto, que caminando con rigidez de cuerpo muerto, entra a Santo Domingo, quedando inmóvil en el centro de la plaza toledana, frente al pórtico del Templo, mientras dentro pasan las monjas para comenzar sus rezos de maitines. Se iluminan los ventanales de la noble iglesia con un resplandor siniestro, mientras el lamento de las campanadas finaliza para volver al silencio.

Leyenda del fantasma de Santo Domingo el Real en Toledo
Leyenda del fantasma de Santo Domingo el Real en Toledo

La sombra humana, tras esperar un poco, como impulsada por algo hacia el cobertizo tétrico, se interna en él, y se pierde, al fin, en su fondo negro.

A los pocos días, todos los vecinos de la Imperial están aterrorizados y revueltos con el trágico suceso: habían encontrado en la Plaza de Santo Domingo un muerto.

Era el cadáver de un joven y elegante caballero. Tenía un hermano en Flandes y otro con él en Toledo, donde vivían desde que nacieron. LeyendasdeToledo.com

Don Luis Palacios de Herreros era el hermano, de ojos vivos e inquietantes, pelo y mostacho negros, que daba a flotar al aire la pluma de su chambergo, y arropaba su tizona de la capa entre los vuelos con orgullo y gallardía con impulso y con denuedo…

Foto cobertizos de Toledo: Eduardo Salas
… Que daba a flotar al aire la pluma de su chambergo, y arropaba su tizona de la capa entre los vuelos con orgullo y gallardía con impulso y con denuedo. Foto: Eduardo Salas

Don Luis supo que la muerte de su hermano había sido causada por la sombra misteriosa que en la noche atravesaba silenciosa y lentamente la plaza solitaria. Y con la rabia que era signo del arresto de su estirpe y de su casta, juró, ante el cuerpo difunto de su hermano, una venganza. Y poniendo la diestra sobre el pomo de la espada, se perdió por las callejas de la ciudad toledana.

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Camino de la plaza, escuchó que de una casa de severo y noble aspecto, salió una extraña carcajada. Ofendido, se volvió por si era chanza, y así parecía, pues al pasar de nuevo otra vez gritó sonora la risa extraña.

Don Luis se dirigió, molesto, hacia la puerta de la casona de donde procedía la risa, para castigar al vil que de él así se burlara. Llamando con fuerza con la pesada aldaba, se abrieron al poco rato las hojas de una ventana y del cuadro de la misma nació luz de la mañana…

Una mujer blanca cual la nieve, con delicada sonrisa que en sus labios era llama salió y dijo al caballero:

  • Señor, guardad vuestra guardia, que yo fui quien me reí y nunca ofender pensara; fue alegría de mi vida, fueron risas en mi casa, no obstante, si vos creéis que son falsas mis palabras, atreveos, pues, señor, a luchar con una dama.

Don Luis se inclinó ante la hermosura y las razones de la dama y dijo al fin:

  • Señora mía, yo os ruego que mis palabras sean cenizas que hacia el viento hace poco fueron lanzadas y, al mismo tiempo os suplique para que veáis me encanta vuestra presencia, esa rosa finísima, sutil pálida, que tronza su breve tallo para en vos estar tronzada…

Pero al estar en estas palabras, se escuchó otra horrible risotada, entre risa y llanto y repentinamente los cristales se cerraron con infernal resonancia. Aulló el viento como nunca y la dama bella y blanca desapareció al misterio del interior de su casa. Tan sólo quedó en el suelo una flor, una rosa finísima, sutil, pálida, desmayada. LeyendasdeToledo.com

Cruz de madera y placa en recuerdo de Bécquer en la plaza de Santo Domingo el Real de Toledo
Cruz de madera y placa en recuerdo de Bécquer en la plaza de Santo Domingo el Real de Toledo

Un poco aturdido por esto, el joven tomó aquella rosa extraña y, envuelto en mil confusiones, se embozó presto la capa, y acelerado, siguió su camino.

Iba muriendo la tarde
con sus colores de fuego
la brisa era dulce y suave
teñido de oro era el cielo
¡Todo era amor y era vida
todo era luz en Toledo!

Aquella noche, estaba la plaza desierta, en silencio. De repente, un farolillo, puso débil reflejo en el cobertizo que hay junto al arranque del templo y un hombre entró con sigilo al pórtico del convento. Allí esperó, tras una columna escondido.

Dieron las doce, tan tristes, pausadas, que lamentos parecían del otro mundo, sembrando horrores y miedo.

Cobertizo de Santo Domingo el Real, por David Utrilla
Cobertizo de Santo Domingo el Real, por David Utrilla

Al momento, frente al cobertizo, salió lentamente, rígida, la humana forma, tormento del tranquilo vecindario de la ciudad de Toledo. Se detuvo en el centro de la plaza y al intentar continuar su camino, un frío acero detuvo su paso y un acento firme, enérgico dijo así:

  • Señor, quienquiera que seáis, joven o viejo, hidalgo, noble o villano, pobre, rico o estéis hecho por las manos embrujadas de algún diablo del infierno, yo os suplico como deben suplicar los caballeros, que os descubráis a mi vista y aceptéis este mi reto, pues juré tomar venganza ya que a mi hermano habéis muerto; así que poneos en guardia ¡vive Dios! Que yo os prometo que vais a pagar muy caro los crímenes que habéis hecho y…

No acabó su parlamento porque rápido y veloz, el fantasma se lanzó sobre él, con un ademán siniestro.

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Pero el rayo de la espada del valiente caballero se hundió en el pecho del blanco adversario.

La luz débil y temblona que ante el Cristo estaba ardiendo se apagó de repente y las campanadas que de lo alto cayeron se juntaron con la horrible carcajada del espectro, quizás la última que daba o tal vez su grito postrero.

Don Luis Palacios se inclinó hacia el cuerpo inmóvil del fantasma, que expirante e inerte estaba en el suelo, acercó su farolillo y con el tenue reflejo de su luz, nervioso e inquieto, alumbró el rostro y vio entre un sudario cubierto…

  • ¡Oh, sorpresa! ¡Maldición! Uno de mujer, tan bello, que don Luis, reconoció en seguida, ante el ensueño de sus ojos de esmeralda y de su boca de fuego.

Era ella, la dama hermosa de la risa de misterio, era ella, la mujer linda con carcajada de espectro, que sin duda estaba loca, porque al verse ante el de Herreros lanzó un grito horripilante que retumbó en el silencio.

Entrada a la Iglesia de Santo Domingo el Real (Toledo)
Entrada a la Iglesia de Santo Domingo el Real (Toledo)

Al día siguiente todo era gran comentario y contento; la noche de antes, en la Plaza de Santo Domingo, a eso de las doce, el misterioso fantasma había sido muerto por alguien que se ignoraba o que callarlo quisieron. Junto al cadáver, se encontró desmayada sobre el suelo, una rosa sutil, pálida, con los pétalos sangrientos.

Ya no se volvió a ver más por las calles de Toledo, ni la apuesta gallardía, ni el impulso, ni el denuedo del señor galante y noble don Luis Palacios de Herreros y desde entonces se dice como un amargo recuerdo que al tocar a maitines las monjitas del convento, todas las noches se escucha a compás de los lamentos de las campanas de bronce un agudo grito, seco, extraña mezcla de risa de un alma de los infiernos.

¡Santo Domingo, sublime
joya mágica de ensueños!
¡Bella y romántica plaza
que palpita en su misterio
de sombras y de fantasmas,
de rumores y de acechos!
Portada de Domínguez García, R. (1928). El Fantasma de Santo Domingo. Toledo: Imprenta Justo Torres.
Portada de Domínguez García, Ricardo (1928). El Fantasma de Santo Domingo. Toledo: Imprenta Justo Torres.

Texto original: Domínguez García, R. (1928). El Fantasma de Santo Domingo. Toledo: Imprenta Justo Torres. (Lo aquí publicado es una versión del texto original)

Nueva leyenda de #Toledo rescatada del olvido: El Fantasma de Santo Domingo (El Real), publicada en 1928. Inédita hasta la fecha.

José García Cano ha rescatado una leyenda de Toledo olvidada y nos ha facilitado copia del texto para compartir en estas páginas. Escrita por Ricardo Domínguez García, fue impresa en 1928 en la Calle Tendillas, 9 y premiada en el Certamen literario organizado por los estudiantes católicos el 7/3/1928. Hasta la fecha, ninguna recopilación de leyendas de Toledo en papel o digital había recuperado este curioso texto, que ahora compartimos aquí con todos nuestros lectores.

Leyenda del fantasma de Santo Domingo el Real en Toledo

¿Quieres escuchar las leyendas de Toledo en los rincones de la ciudad donde suceden? En rutas de Toledo te las narramos, en las más famosas visitas guiadas nocturnas. Más información en este enlace: Rutas de Toledo.

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