Fábrica de armas de Toledo

¡Fiel espada triunfadora, que ahora brillas en mi mano y otros hombres y otras lides ya la gloria conoció; yo venero la nobleza de tu acero toledano, que del Tajo entre las aguas reciamente se templó! ¡Brilla, tizona de fino acero, igual que un claro rayo de luna! ¡Brilla, tizona, que a tu luz quiero, hallar la senda de mi fortuna (…)¹

Como el agudo bramido de un buque de guerra arribando a puerto, cada amanecer sonaba inexorablemente lo que en Toledo se conocía como «el pito de la fábrica». Era la angustiosa llamada para cientos de trabajadores que día a día acudían al (a veces penoso) trabajo en la Fábrica de Armas. Su gemir austero se escuchaba en toda la ciudad y a todos nos despertaba alguna vez, aunque ya a fuerza de costumbre llegaba un momento en el que ya no se percibía al tenerlo asumido el subconsciente durante las horas de sueño. Todos teníamos a algún familiar, vecino o conocido que trabajaba en la Fábrica de armas de Toledo y no son pocas las personas que tienen muchas anécdotas y vivencias que contar (en nuestro grupo en Facebook hemos abierto un post en el que han compartido diversos recuerdos algunos toledanos, pulsa aquí)

He vivido en el poblado pues soy hija de fabricante. He ido a los cines de verano y de invierno y pasado a misa a la capilla que hay pasando por la puerta principal o de “los jefes” como normalmente decíamos. Fui al colegio de la fabrica un curso. Íbamos al economato a comprar. La verbena se celebraba para el 18 de julio y lo pasábamos en grande. ¡Bajaba gente de todo Toledo años felices! (Sagrario Aparicio)

La Puerta del Cambrón y el zigzag que arranca de este lugar precisamente, era por donde en buen número bajaban y subían, accediendo por sus dos puertas: la de Carlos III o de Sabatini y por la de Obreros. Pero en sus inicios no estaba situada en las riberas del Tajo, sino que en un principio estuvo ubicada en la calle Núñez de Arce en lo que hoy conocemos como Casa de la Moneda. Fue fundada por Calos III en 1761 para suministrar armamento a los ejércitos españoles (similar a la de Torre Annunziata de Nápoles), estuvo en este lugar hasta 1780 que se trasladó a la vega del Tajo, para aprovechar su fuerza hidráulica mediante el Canal de Carlos III y que es el lugar donde casi todos la hemos conocido. Este proyecto fue encargado al arquitecto italiano Francesco Sabatini que también diseñó el Palacio Real de Madrid.

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Edificio Sabatini de la fábrica de armas, por David Utrilla
Edificio Sabatini de la fábrica de armas, por David Utrilla

Pasó a denominarse Real Fábrica de Armas Blancas y mas tarde entre los siglos XIX y XX fue ampliándose con nuevos pabellones (hasta un total de sesenta) para la fabricación de gran cantidad de cartuchos y se crearon calles rectas y arboladas con buena simetría. Durante la invasión francesa la Fábrica sufrió dos importantes asaltos, pero ya hacia 1840 comenzó su recuperación llegándose a producir espadas de gran calidad. A partir de 1910 llegaron a trabajar mas de 350 obreros para fabricar 800 000 cartuchos diarios. Tras la Guerra Civil se empezó a construir lo que conocemos como «Poblado Obrero» bajo el concepto conocido como «Ciudad-jardín»

Era un organismo estrictamente militar, dirigido por un Coronel y como tal, la jerarquía, disciplina y orden estaban perfectamente estructurados y garantizados. El edificio principal de estilo neoclásico, los pabellones de los talleres en estilo neomudéjar, las calles arboladas y el «Poblado Obrero» podríamos decir que formaban una pequeña ciudad dentro de la ciudad de Toledo. Había escuela, una capilla propia preciosa (dedicada a Santa Bárbara, patrona de Artillería), economato, cine de verano y de invierno, biblioteca y hasta verbena para la fiesta del 18 de Julio. Pero sobre todo quiero destacar la importancia que tuvo la Escuela de Aprendices.

Fábrica de armas en la actualidad, por David Utrilla
Fábrica de armas en la actualidad, por David Utrilla

Pero el orden y la disciplina no impedía que de vez en cuando la pólvora hiciera sus estragos cobrándose alguna vida, eran éstos momentos desgraciados y cuando se corría la voz que una fatalidad había ocurrido, en seguida los familiares de los obreros, se arremolinaban en los alrededores de la Real Fábrica para interesarse por los suyos y comprobar que estaban bien. Estas malas noticias rápidamente se extendían en pocos momentos por toda la ciudad y entonces la tristeza era generalizada.

Capilla de la Fábrica de armas de Toledo. David Utrilla
Capilla de la Fábrica de armas de Toledo. David Utrilla

Hubo buenos momentos y otros muy malos también, como los que acabo de relatar, que hicieron que esta institución tuviera una identidad y marca perfectamente definida. Pero poco a poco la Real Fábrica de Armas de Toledo fue cesando en su actividad porque se fue quedando obsoleta y paulatinamente se fue reduciendo el número de obreros hasta su cierre en 1996, aunque algunas actividades se trasladaron al Polígono industrial y allí quedaron los jardines y palacio de Sabatini, los pabellones que acogieron bajo sus techumbres muchas penas, pocas alegrías y algunas tragedias inolvidables y muchísimas veces cientos de frustraciones de tantos y tantos obreros anónimos que allí dejaron su juventud y a veces su vida, se vaciaron.

Inundación de 1947 en la Fábrica de Armas de Toledo, Edificio Sabatini

Inundación de 1947 en la Fábrica de Armas de Toledo, en Toledo Olvidado

Todavía hoy cuando se visita este lugar (reconvertido en Universidad en 1998) se percibe en el aire aquel pasado triste, melancólico y austero donde las más de las veces el único toque de alegría lo ponían los niños y adolescentes familiares de los obreros, pero todavía hoy, me da la impresión que los tristes pabellones y la silenciosa arboleda tienen atrapado aquel pasado sombrío y no lo dejan escapar.

Maquinaria que todavía se conserva en alguno de los edificios no restaurados de la Fábrica de armas de Toledo. David Utrilla
Maquinaria que todavía se conserva en alguno de los edificios no restaurados de la Fábrica de armas de Toledo. David Utrilla

En la Real Fábrica se creó la cofradía de la Virgen del Amparo que es la titular de esta hermandad y que podía venerarse en la preciosa capilla, pero al cesar este edificio como Fábrica de Armas de Toledo, dicha imagen fue trasladada a la parroquia de San Ildefonso, donde se la puede venerar delante de un precioso retablo perteneciente a la extinta parroquia de la Magdalena. Esta cofradía es la encargada de dar esplendor a la Semana Santa en el día del Jueves Santo, procesionando por las calles de Toledo con cuatro pasos de mucho valor, cerrando el desfile la venerada y querida imagen de la Virgen.

Sótanos de la Fábrica de Armas de Toledo. David Utrilla
Sótanos de la Fábrica de Armas de Toledo. David Utrilla*

* Unos curiosos y amplios sótanos se conservan bajo el edificio Sabatini, pegados al río. Allí  podemos encontrar un espacio subterráneo y oscuro, en el que en un tiempo estuvieron ubicadas las ruedas y maquinarias que movidas por el agua a través del canal de Carlos III que corre al lado, comunicaban el movimiento a las poleas de la nave superior. De esta manera se ponían en funcionamiento las pulidoras, prensas y demás máquinas para fabricar las espadas.

Texto: CARLOS DUEÑAS REY

Fotografías: David Utrilla

Bajo el caminar de centenares de universitarios actuales de la Fábrica de armas todavía se ocultan secretos, como el búnker que David Utrilla fotografió hace algunos años y que puedes ver en este enlace.

¿Se puede visitar la Fábrica de Armas de Toledo?

En la actualidad no es una fábrica de armas, es parte del campus universitario en Toledo de la Universidad de Castilla-La Mancha. De lunes a viernes miles de universitarios caminan hacia las aulas que antiguamente eran los diferentes almacenes y talleres. Hoy se puede dar un agradable paseo por sus calles, mientras permanece abierta en horario de acceso a las aulas y visitar algunos rincones sin ningún permiso especial.

BIBLIOGRAFÍA:

¹ Canto a la espada – El Huesped del Sevillano (Jacinto Guerrero)
DIEGO PERIS SÁNCHEZ; RAFAEL ELVIRA GUTIERREZ y LUCAS MARTINEZ

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