No es la primera vez que os contamos algo sobre los numerosos tesoros históricos que aloja la magnífica Catedral de Toledo. Hoy os queremos hablar de un famoso estandarte que durante siglos estuvo expuesto en la Catedral y hoy se conserva en el Museo de Santa Cruz: el pendón de la Batalla de Lepanto.

En no pocas ocasiones los reyes y nobles donaban a la Catedral de Toledo importantes objetos, joyas, armas que el Cabildo ha sabido conservar con sabiduría y exquisito cuidado durante siglos (ver artículo sobre las reliquias de la Catedral). En esta ocasión os traemos un importante recuerdo de la célebre Batalla de Lepanto, que enfrentó a las naciones de la Santa Liga contra las tropas del Imperio Turco Otomano en 1571.

La Batalla de Lepanto

No quisiera aquí extenderme en los pormenores de una de las batallas más importantes de la Historia, que probablemente se pueda comparar a eventos más recientes como las batallas de Stalingrado o el Desembarco de Normandía, que fueron decisivos para derrotar a los ejércitos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. En la continuidad de guerras que asolaban la Europa del siglo XVI, eran los Turcos los que causaban mayores problemas en el Mediterráneo a los estados que luchaban por la preeminencia comercial, militar y social. (Y también en los propios estados, al financiar revueltas y piratería)

La batalla fue un combate naval que tuvo lugar el 7 de octubre de 1571 cerca de la ciudad griega de Náfpaktos (Lepanto en italiano). Allí se enfrentaron los turcos del Imperio Otomano frente a una coalición de estados denominada “La Santa Liga” promovida por el Papa Pío V y formada por el Imperio Español, la República de Venecia, los Estados Pontificios, la República de Génova, la Orden de Malta y algunos otros estados y órdenes militares.

Al alba del 7 de octubre, las flotas cristiana y turca se encontraron en el golfo de Lepanto y «comenzó la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros» (Miguel de Cervantes, que perdió el brazo izquierdo en la batalla).

Cervantes y Lepanto, en la exposición virtual “LA MIRADA DE CERVANTES. Fotografía Cervantina en los Archivos de Castilla-La Mancha”. En la imagen se observa el estandarte colgado en una de las naves de la Catedral de Toledo.

La armada cristiana, bajo el mando supremo de don Juan de Austria, estaba compuesta por más de 300 naves, entre las que figuraban 208 galeras que desplegaban en los palos y en los extremos de las entenas las enseñas de la Santa Liga, no las particulares de cada país. En ellas, bajo el Crucificado, aparecían encadenadas a las armas del Pontífice, las correspondientes a España y Venecia, pendiendo del centro las propias de don Juan de Austria.

Seguro que también te interesa:   Programación de las Noches Toledanas 2018

La escuadra turca reunió 210 galeras, 87 galeotas y 120.000 combatientes, de los cuales 50.000 eran soldados, 15.000 tripulaciones y 55.000 galeotes. La «chusma» estaba compuesta de prisioneros cristianos capturados en distintas batallas o asedios. Además, las piezas artilleras ascendían a 750, menos que las cristianas, aunque los arqueros llevaban flechas envenenadas y fueron muy útiles en los abordajes.

Unas cifras asombrosas para la época, siendo más del 70% de las galeras, galeazas,  galeotas y fragatas disponibles en todas las flotas del mundo las que participaron en la lucha.

Fernando Bertelli, Die Seeschlacht von Lepanto, Venedig 1572, Museo Storico Navale. Museo Vaticano. Fuente: Wikipedia.
Fernando Bertelli, Die Seeschlacht von Lepanto, Venedig 1572, Museo Storico Navale. Museo Vaticano. Fuente: Wikipedia.

No nos extenderemos más en el desarrollo de la batalla, muy descrita en otras webs y blogs (al final os dejo algunos enlaces de interés) y que finalizó con la victoria de la Liga Santa. Supuso una de las batallas más sangrientas de la historia, con la pérdida de cientos de embarcaciones, 7.600 muertos en el bando cristiano (2.000 españoles) y 14.000 heridos. En el bando turco, hubo entre 25 y 30 mil muertos, 5.000 prisioneros y se liberó a 12.000 cautivos cristianos.

El día de la victoria de Lepanto, 7 de octubre, fue declarado fiesta de la Virgen de la Victoria por Pío V, y cambiado en 1573 por la Virgen del Rosario por el papa Gregorio XIII.

Lo que nos interesa para este artículo de esta gran batalla decisiva para el posterior devenir histórico de Europa, pues puso freno a las ambiciones del Imperio Turco de llegar hasta Gibraltar, es que aún se conservan algunas de las enseñas que portaban las embarcaciones, y una de las más importantes se puede visitar en el Museo de Santa Cruz de Toledo.

Los colores de las enseñas que portaban las galeras y demás embarcaciones correspondían a la posición que cada una de las escuadras debía ocupar en el combate. El azul que presenta la pieza de la que hablamos indica que participó en el centro, donde estaba don Juan, que precisamente por este motivo no portaba en la galera real las habituales banderas carmesíes. Las naves del ala derecha se identificaban por el color verde, las de la izquierda por el amarillo y las de socorro o retaguardia por el blanco. (Fuente)

El pendón de Lepanto

El Pendón de Lepanto, donado por Felipe II a la Catedral Primada de Toledo se trata de una enseña original de la escuadra que participó en la célebre batalla. Por su tamaño, que ahora describiremos, es complicado poder imaginarle ondeando en la gran embarcación capitana española, si no se observa en directo. De esta forma nos haremos a la idea de la proporción de la batalla y del tamaño de algunas de las embarcaciones que allí lucharon.

Pendones de la Batalla de Lepanto en la catedral hacia 1890 por Casiano Alguacil. Fuente: Toledo Olvidado.

¿Pero ya no se puede observar en la Catedral de Toledo? Actualmente se puede visitar en la exposición permanente del Museo de Santa Cruz, en Toledo, siendo una de las piezas más destacadas.

Pendón de la Batalla de Lepanto, de la Liga Santa, conservado en el Museo de Santa Cruz (Toledo).
Pendón de la Batalla de Lepanto, de la Liga Santa, conservado en el Museo de Santa Cruz (Toledo). Fuente.

Por suerte contamos con algunas fotografías históricas que nos muestran el estandarte en su ubicación original, en la que estuvo desde el siglo XVII en ciertas ocasiones especiales. Tenía que ser impresionante conocer la historia de la batalla, acceder en penumbra a la Catedral y observar esos enormes pendones colgando de una de las naves de la Primada.

Seguro que también te interesa:   Horarios y precios de los monumentos y museos de Toledo (Actualizado 2019)

Hasta 1616 Felipe II no hizo llegar a Toledo diversas banderas de la batalla. Al instituir la fiesta perpetua del aniversario de la batalla en la Catedral de Toledo el día 7 de octubre, dejó dispuesto que las banderas de Lepanto “se saquen y cuelguen en la dicha santa iglesia … y las ponga de la manera que se ponen las banderas de la fiesta del triunfo de la Santa Cruz en la victoria de las Navas de Tolosa y las de Orán”. Esta tradición se conservó hasta los años sesenta del siglo XX.

El Museo de Santa Cruz de Toledo conserva tres de esas banderas, depositadas por el Cabildo Primado desde 1960, decoradas con los emblemas de la Santa Liga. Núm. Inventario DO1575, DO1576 y DO1577. Entre ellas se encuentra el pendón (DO1577) que se considera perteneció a la nave Capitana en la batalla de Lepanto, de 16 m. de longitud y 5,20 m. de anchura máxima, realizado en damasco de seda azul y con decoración pintada consistente en un gran crucifijo y, a sus pies, los escudos de España, del Papa Pío V, de Venecia y de don Juan de Austria.

Más información:

Deja una respuesta

Por favor, escriba su comentario
Por favor, escriba aquí su nombre

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.