El más famoso de todos los cuadros que pintó El Greco, “El entierro del Señor de Orgaz” se encuentra en la toledana iglesia de Santo Tomé, siendo visitado a diario por numerosos turistas. Obra cumbre del pintor cretense, y explicada en mil y una obra y tratados sobre Arte, lo que tal vez sea menos conocida sea su leyenda o “milagro”, que a continuación ofrecemos.

Don Gonzalo Ruiz de Toledo, señor de Orgaz (no era Conde, aunque popularmente se conozca así al cuadro) era uno de los nobles más queridos y apreciados por las gentes de Toledo. Estaba vinculado familiarmente con poderosas familias que durante los siglos XIII y XIV dirigieron los destinos de Castilla, y este origen le aseguraba una vida acomodada, pero su carácter piadoso y devoto llevó su existencia por caminos más cercanos a los que menos tenían, siendo benefactor y protector de fundaciones y órdenes religiosas, hasta su muerte, el 9 de diciembre de 1323. Contribuyó en vida a numerosas causas, como la cesión de casas a los padres agustinos, la restauración de las iglesias de San Justo, San Bartolomé y Santo Tomé, la creación del hospital de San Antón…
Su muerte fue recibida por todos los toledanos con profunda tristeza, y muchos acudieron a la Iglesia de Santo Tomé a dar su último adiós a una de las personas que más había hecho en beneficio de la religión y de la ciudad de Toledo. El cortejo que llevaba su cuerpo de Don Gonzalo por las calles de la ciudad, cubierto por su mejor armadura, cincelada por artesanos toledanos, fue acompañado por numerosos nobles, amigos y clero regular y secular.
En el interior de la Iglesia de Santo Tomé, su lugar de entierro, los rezos ya habían terminado y se disponían a entregar el cuerpo a su sepultura cuando repentinamente todo se iluminó con una luz muy intensa que provenía de lo alto, y los allí presentes pudieron ver cómo las figuras de San Agustín y San Esteban descendieron, tomaron en sus manos el cadáver del señor de Orgaz, uno por los hombros y otro por los pies, encargándose ellos mismos de llevarlo hasta el sepulcro.
Tras esta acción, con voz grave los dos santos dijeron:
“Tal galardón recibe quien a Dios y a sus santos sirve”.
Luego, sin más, desaparecieron, dejando la iglesia perfumada de aromas celestiales. Todos los que observaron este hecho quedaron allí petrificados, murmurando oraciones en acción de gracias por el milagro que habían presenciado. En el interior de la tumba, aún por cubrir, ya descansaba el cuerpo de Gonzalo Ruiz de Toledo, llevado hasta él por dos santos.
La humildad le llevó a elegir para lugar de descanso eterno la zona más apartada y pobre de la Iglesia, así como los materiales de su sepultura: junto a la pared última y más apartada del coro y de simple piedra tosca. Allí se hizo una sencilla capilla hasta que 200 años más tarde, el párroco, Andrés Nuñez de Madrid, mandó renovarla haciéndola más grande, quedando el sepulcro en medio y, queriendo que el milagro fuese conocido de todos, encargó pintar un cuadro para poner en la pared de dicha capilla, al lado del altar.
El 23 de octubre de 1584, tras comprobar la dotación que el mismo Gonzalo Ruiz de Toledo había dejado en beneficio de la Iglesia de Santo Tomé, el cardenal arzobispo de Toledo don Gaspar de Quiroga autorizó la obra. Este encargo fue consecuencia de un pleito ganado por el párroco mencionado en la Chancillería de Valladolid: don Gonzalo dejó en su testamento que el pueblo del que era señor, Orgaz, debía pagar anualmente a la parroquia de Santo Tomé el tributo de ocho pares de gallinas, dos carneros, dos cueros de vino, dos cargas de leña y 800 maravedís. En el XVI el concejo de Orgaz dejó de pagar esta carga, que siendo reclamada fue abonada en su totalidad y facilitó el encargo del cuadro tan conocido por todos.
En 1586 un pintor griego de nombre Doménico, conocido como “El Greco”, que vivía no muy lejos de la Iglesia donde fue enterrado el señor de Orgaz, recibió el encargo de pintar un cuadro que reflejase el momento en el que se produjo este milagro. El 15 de Marzo de 1586 se firmaba un acuerdo entre Don Alonso y El Greco en que se fijaba de forma muy precisa la iconografía de la zona inferior del lienzo. El pago se haría tras una tasación, debiendo acabarse la pintura para Navidad de ese mismo año. El trabajo se alargó por más tiempo, entregándose en primavera de 1588. Fue tasada por Luis de Velasco y Hernando de Nunciva en 1.200 ducados, cantidad que pareció excesiva al párroco, en comparación con los 318 del “Expolio” de la Catedral o los 800 del “San Mauricio” de El Escorial. Al no llegar a un acuerdo tuvo que intervenir el Consejo Arzobispal, que determinó que se pagaran los 1.200 ducados de la primera tasación.
El Entierro del Señor de Orgaz, El Greco (Wikimedia)
El Entierro del Señor de Orgaz, El Greco (Wikimedia)
El lienzo, con unas dimensiones de 4,80 x 3,60, incluye ciertas curiosidades:
  • Todos los caballeros que aparecen en la composición son nobles, conocidos de el Greco o personalidades de la época, muchos de ellos identificados. Por ejemplo, el niño que se encuentra en la zona inferior izquierda es el propio hijo de el Greco, Jorge Manuel; del bolsillo le sale un pañuelo con una fecha: 1578, la fecha de su nacimiento.
  •  En la gloria celestial, a la derecha, el Greco retrató a Felipe II con barba blanca y probablemente al cardenal Tavera (con mitra blanca)
Como curiosidad, apuntar que hasta la fecha han llegado algunas narraciones de personas que estando en esta capilla han “escuchado” cantos gregorianos, olido aroma a rosas, o han observado una luz que no existe en este emplazamiento.
Como hemos comentado, Doménico cobró por esta obra, que tardó dos años en ejecutar, “sin la guarnición y adorno 1.200 ducados” (450.000 maravedís, aproximadamente más de 80.000 euros actuales)  Le costó también lo suyo recibir este dinero…
En la Iglesia de Santo Tomé continúa, allí lo puedes visitar, en una capilla aneja con acceso directo a la calle, siendo admirado hoy como una obra maestra de la pintura mundial.
El Entierro del Conde de Orgaz, protegido contra los bombardeos
El Entierro del Conde de Orgaz, protegido contra los bombardeos

Foto: El Entierro del Conde de Orgaz, protegido con sacos terreros durante la Guerra Civil española. Fuente: EduardoASB en Toledo Olvidado (Flickr.com)

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