El viejo mercado de las bestias (sūq ad-dawābb), corazón de la ciudad, a los pies del Alcázar. Allí, el Arco de la Sangre (antigua Bab Al-Yayl, puerta de los caballos) abre el paso al barrio del Al-Hisán. Mentidero de Castilla, lugar de duelos y Autos de Fe, corridas de toros, ejecuciones, desfiles… Destruida en parte en 1936 y vuelta a levantar. Hoy, punto de encuentro de miles de personas todos los días. Es la plaza de Zocodover, en Toledo. ¿Quieres conocer algunas de sus curiosidades? 

1. No ha existido “siempre”. Zocodover no es uno de los espacios más antiguos de Toledo. Según Julio Porres es probable que se originara como espacio defensivo durante la dominación romana al edificar el puente de Alcántara y el pretorio en la zona (aproximadamente) que ahora ocupa el Alcázar. Dado que la población había sido sometida por la fuerza (una de las pocas veces que Toledo ha sido tomado con las armas), era preciso crear un recinto abierto (a modo de tierra de nadie) alrededor de la fortaleza principal, para evitar que el enemigo accediera utilizando edificios cercanos. Esta misma probabilidad de aparición de Zocodover se extiende al dominio árabe de la ciudad, pues los restos de muralla que han llegado pertenecen a esta última época. 

Zocodover

2. Plaza de muchos nombres. Según Luis Moreno Nieto, Zocodover no ha tenido siempre este nombre. Pudo tener un nombre primitivo “Plaza del Pozo”, porque había uno que daba de beber a los vecinos. Luego se llamó “Plaza Real”, también “Plaza Zocadeña” y en junio de 1813 el Ayuntamiento acordó la denominación “Plaza de la Constitución”, que quedó grabado en una lápida, rota al año siguiente por unos revoltosos que la rociaron también con licores. En 1945 quedó su nombre actual en una placa de piedra sobre el Arco de la Sangre: “Zocodover. Restaurado, 1945”.

3. “Los martes”. Lugar de mercado. Con el tiempo, este espacio une a los habitantes del burgo con los ejércitos y gobernantes de palacio, sirviendo de lugar de intercambio de provisiones y enseres de todo tipo, primero de forma ocasional. En la plaza se ofrece en venta, además de muchas mercancías, bestias de todo tipo, de ahí su nombre: Suk-al-dawab, o mercado de las bestias. Çocodoeb, según los mozárabes en el siglo XII; Zocodover, que decimos ahora. Enrique IV lo convertirá en feria franca a celebrar los 52 martes de cada año. En los años 50 el “martes” abandonó Zocodover. 

Arco Zocodover

Arcos trazados por Juan de Herrera en Zocodover. Fuente.

4. Felipe II se espantó por el aspecto de Zocodover: En una visita a Toledo, Felipe II manifestó al ver Zocodover que su estado “ofende a la vista”, urgiendo a Juan de Herrera una total reconstrucción que se basaría en idear una gran plaza rectangular cuyo lado mayor serían los soportales situados a izquierda y derecha del Arco de la Sangre (fuente). La remodelación quedó paralizada en gran parte por la muerte del arquitecto y por la oposición de varios propietarios. Otra remodelación de la plaza causó gran revuelo fue la de 1925, cuando la corporación municipal (leyendasdetoledo.com) decide reformar la plaza por completo, con un proyecto que la abría al tráfico rodado y reordenaba el mobiliario urbano. Esto causó tal revuelo que el propio Rey Alfonso XIII paralizó los trabajos en septiembre. En 1983 se anunció otra remodelación que nunca se llevó a efecto. Y recientemente, en 2016 la Alcaldesa de Toledo, Milagros Tolón ha anunciado la posibilidad de estudiar una remodelación de Zocodover, con un “proyecto bonito” (fuente), sin conocerse nada más al respecto que lo informado en prensa. 

5. Dos arcos que ya no existen. Como hemos comentado anteriormente, Juan de Herrera intentó la modificación de la trama urbana de Zocodover, creando, entre otras propuestas, una puerta que cerraba la entrada la plaza desde la cuesta del Alcázar, dividiéndose en dos arcos gemelos para cerrar la mayor anchura de esta calle. En la segunda mitad del XIX (1864) este arco fue demolido para permitir el paso al tráfico rodado.

El Clavicote de Zocodover

El Clavicote de Zocodover. Fuente.

6. El clavicote. Una especie de jaula estuvo instalada en el centro de Zocodover hasta 1814. La cofradía de la Santa Caridad exponía en su interior los cadáveres de ahogados y fallecidos sin familiares. Tenía adosados unos cepillos para recaudar limosnas para costear el sufragio y enterramiento de estos fallecidos. El aspecto macabro (imaginen un muerto descomponiéndose bajo el implacable sol de verano) e insalubre hacía que el clavicote fuera retirado durante festejos y actos públicos, llevándose frente al Hospital de Santa Cruz o bien al “pradillo de la Caridad”, junto a la puerta de Doce Cantos. También en Zocodover, cerca de la calle de Armas, estuvo situada la Picota. 

Clavicote en Zocodover

7. Urinarios y aguas mayores. No nos extendemos mucho en este tema, pues el blog Toledo Olvidado hace una descripción de varios tipos de urinarios públicos que se instalaron en Zocodover, incluidos los que supuestamente allí siguen enterrados, pues eran subterráneos, justo en el centro de la plaza y que fueron ocultados hacia 1961. En 1988 se realizaron ciertas perforaciones para analizar el subsuelo de Zocodover. Se halló que hay una capa de escombros de 5-7 metros y debajo numerosas filtraciones de agua que ocupan casi toda la plaza, con espesores de hasta 9 metros bajo el arco de la Sangre. 

Plaza de Zocodover en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March

8. Lugar de espectáculos y eventos de todo tipo. Desde antiguo, en Zocodover se han realizado corridas de toros, juegos de cañas, Autos de Fe, ejecuciones públicas, proclamas, desfiles… Por ejemplo, la recepción dada a Alfonso VII en 1139 tras haber reconquistado el castillo de Oreja. O las corridas de toros presenciadas por todos los vecinos, alquilando los más pudientes balcones y azoteas. Carlos II asistió a las efectuadas en 1697 y 1698. También era lugar de ejecución para malhechores de todo tipo, asesinos, criminales, o relajados en Autos de Fe. Estos autos, cuyo acto final se solía realizar en el “Brasero de la Vega” se desarrollaban siempre en la plaza, con solemnes procesiones con los reos y la instalación en ocasiones de cadalsos. La última ejecución pública realizada en Zodocover fue el 25 de noviembre de 1822, dándose garrote vil al capellán de coro don Atanasio García Juzdado, por haber formado una partida absolutista contra el gobierno liberal.

Auto de fe en Toledo

Auto de Fe en Zocodover, Toledo. 1656, anónimo. Museo del Greco. (Fuente)

9. Zocodover destruido. Un incendio ocurrido el 6 de agosto 1641 afectó a varias propiedades, ocasionándose un plan de rehabilitación que se alargaría en los decenios siguientes. El fuego se inició a “la una de la mañana poco más o menos en Zocodover”, quedando afectadas las casas comprendidas entre el Arco de la Sangre y las del Peso del Rey. Aquél incendio no fue el único, hubo otro en 1585, también otro la noche del 11 de octubre  de 1589, hablando un escrito capitular de más de veinte casas destruidas que se expandían fácilmente por los frágiles entramados de madera. (1).  Pero tal vez el incendio y la destrucción más reciente y lamentable fue la sucedida durante la Guerra Civil en 1936, quedando dañada gran parte de la plaza (sólo quedó en pie el Arco de la Sangre) debido al bombardeo y los sucesivos incendios provocados por el asedio del Alcázar, como se puede comprobar en la siguiente comparativa:  

Afortunadamente Zocodover fue reconstruido en los años posteriores a la Guerra, retomando un aspecto muy similar al que tuvo en los años previos al conflicto. (En el blog “Toledo Olvidado“, lugar del que tomamos estas fotografías, hay muchas más imágenes de aquellas fatídicas fechas)

10. Lugar legendario. Como no podía ser menos en una ubicación tan popular de Toledo, también en Zocodover transcurren o circulan algunas leyendas y tradiciones muy conocidas:

Información relacionada:

Bibliografía:

Webs y blogs consultados: 

Libros y publicaciones:

  • Rafael del Cerro Malagón. (2008). Los Arcos de la Plaza de Zocodover. Archivo Secreto, 4, 72-87.
  • Julio Porres Martín-Cleto. (10 de diciembre de 1966). Pequeña historia de Zocodover. Revista “Provincia”, Año XII, números 55 y 56, 17-49.
  • Luis Moreno Nieto. (1995). Toledo: sucesos, anécdotas y curiosidades. Toledo: Zocodover.

 Zocodover noche de lluvia

Zocodover en una noche de lluvia, por David Utrilla

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