¿Cree que conoce Toledo? La ciudad milenaria encierra entre sus muros notables curiosidades que la memoria de los cronistas impide que caigan en el olvido. Iniciamos esta serie de artículos con algunas curiosidades de las más conocidas sobre Zocodover, la “Campana Gorda” de la Catedral, sobre el mazapán toledano, los Azacanes y San Juan de los Reyes.

ZOCODOVER fue un lugar habitual para las ejecuciones. Durante el siglo XVII, era común en esta típica plaza toledana comercial con todo género de alimentos y durante todos los martes había mercado de las más variopintas mercancías. En ésta plaza se corrían toros y se hacían juegos de cañas; pero también se celebraban autos de fe inquisitoriales instalando un cadalso para los inquisidores y otro, enfrente, para los reos y penitenciados. Tal vez el aspecto más oscuro y que más sorprendería a los visitantes sería que también allí se ejecutaba a los malhechores: torturas, ahorcamientos, el “garrote vil”… También en el siglo XIX se ajusticiaba en Zocodover. Diversas fuentes escritas narran la instalación una horca y la forma de morir de diversos reos, finalizando el cuerpo de éstos en su mayor parte en el “Clavicote”

Cadenas en San Juan de Los ReyesSan Juan de los Reyes, construido con el objetivo de ser el lugar de enterramiento para los Reyes Católicos (obsérvese su forma familiar a un mausoleo) posee como notable curiosidad que en sus muros cuelgan (aún) numerosas cadenas de hierro que según algunos autores serían los trofeos de las victorias conseguidas en las conquistas de Málaga, Almería, Baeza, Alhama y otras plazas conquistadas por los Reyes Católicos en la zona del Reino de Granada. Cada una de aquellas cadenas fueron quitadas a un cristiano cautivo en estos puntos ganados y que obtuvieron su libertad en las mencionadas guerras. Si bien es cierto que hoy en día faltan numerosas de estas cadenas, sustraídas por amigos de lo ajeno (práctica que afortunadamente ha finalizado) e incluso utilizadas hace años ya, para delimitar un paseo en la ciudad…

Picota era la pequeña construcción que había en los lugares más céntricos de las poblaciones donde se exhibía a los reos para pública vergüenza. Consistía habitualmente en una escalera con una plataforma pequeña con antepechos a los lados y un asiento en el fondo. La picota de Toledo se encontraba en el lugar más céntrico: la Plaza de Zocodover. También allí se encontraba el “clavicote”, un pequeño depósito, a modo de jaula, que existió en el mismo centro de la plaza, donde quedaban expuestos los cadáveres de los que morían en los hospitales, sin familiares, y de los ahogados, así como de algunos ajusticiados. La Cofradía de la Santa Caridad invocaba allí la caridad pública y recogía limosnas para enterrarlos.

Azacanes fueron ciertos “comerciantes” con borricos que continuamente acarreaban con cántaros agua del río Tajo para distribuirla a buen precio por las calles de la ciudad. Este comercio del agua surge ante la escasez del líquido elemento en Toledo, muy a pesar de tener el río justo al lado, pero con la dificultad añadida de la pendiente y la notable dificultad para abrir pozos en la dura roca del subsuelo toledano. Hasta bien entrado el siglo XX perdura este negocio. Como recuerdo hoy queda una calle con este típico nombre toledano, en el barrio de la Antequeruela. Otra profesión ya perdida en Toledo fue la de “Artesillero”. Tras una crecida del río Tajo, inundando las vegas que circundan la ciudad, van con sus artesillas y cogen la arena depositada por el río una vez retirado, y poniéndola agua la criban hasta que obtienen el material que buscan, en ocasiones pequeñas piezas de oro de muy diversa procedencia que malvenden a plateros… Más interesante hubiese sido conservar estas piezas, a buen seguro todas fundidas y de muy diversa índole.

Sinagoga del Tránsito en MazapánMazapán. No fue en Toledo donde se inventó este dulce. Siglos antes ya se conocía en Italia y en los países árabes. Lo que sí es cierto que el grado de excelencia alcanzado en éste producto en la ciudad es muy notable, y actualmente se exporta a numerosos países, así como ser un manjar muy apreciado por los toledanos. En ocasiones se han reproducido incluso conocidos monumentos toledanos utilizando exclusivamente mazapán. Durante la Guerra Civil, y debido a la escasez de suministros, ente ellos el azúcar, se sustituyó éste por higos secos para endulzar la pasta. Es frecuente también adquirir en fechas navideñas “anguilas” de mazapán, de muy diversos tamaños. La explicación de la representación de éste animal con mazapán tiene una curiosa procedencia: en el río Tajo hasta el siglo XIX se criaban unas anguilas exquisitas, muy apreciadas en las mesas toledanas… Una vez extinguidas, los reposteros toledanos comenzaron a reproducirlas en mazapán, hasta hoy en día. Representación en Mazapán de la Sinagoga del Tránsito

Campana Gorda Toledo

Foto: Arturo G. en flickr.com

LA CAMPANA GORDA. En la torre de la Catedral, hasta no hace demasiados años se podía visitar una de las mayores campanas de toda la cristiandad. Consagrada a San Eugenio, ya desde su instalación se cantaba la siguiente copla: “Campana la de Toledo, / Iglesia la de León, / Reloj el de Benavente, / Rollos los de Villalón. Se encuentra suspendida en el centro de la última bóveda del primer cuerpo de la torre, tiene 35 pies de circunferencia, algo más de 12 de alto y unas 11 pulgadas de grueso, pesando 1543 arrobas. En el suelo, caído se halla el badajo. En el costado que mira al norte tiene una cruz con una Virgen del Sagrario encima y una inicial del nombre de María en la peana; en el occidente la efigie de San Eugenio, y en el Oriente un escudo grande con las armas de la catedral primada y otros dos más pequeños; tiene además cinco largas inscripciones latinas. Narra la tradición que la primera vez que se hizo sonar se oyó a kilómetros de distancia y numerosos vidrios de ventanas de Toledo se rompieron por la intensa vibración. Actualmente también se observa una profunda rotura en uno de sus costados.

Más información sobre la “Campana Gorda”, reabierta su visita en 2011:

En memoria de D. Luis Moreno Nieto, Cronista oficial de la Provincia de Toledo, fallecido a los 88 años de edad el pasado mes de diciembre de 2005 en Toledo. D.E.P.

Fotos:  www.flickr.com/photos/giantginkgo/www.flickr.com/photos/katiegoldstein/sets/1359232/

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