Dónde encontrar los cobertizos en Toledo
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En Toledo, un cobertizo es una construcción a cierta altura, que sirve para comunicar dos edificios. Hace siglos era una forma de evitar salir a la calle, pero fueron prohibidos en tiempos de Juana I de Castilla, desapareciendo muchos de ellos. Os contamos dónde localizar los que quedan. Así son los cobertizos de Toledo.

Imagina las calles de Toledo en una fría noche de invierno, oscuridad y niebla… Caminas sin rumbo buscando los famosos cobertizos de Toledo, en soledad. No encontrarás ni un alma, aunque el recuerdo de las muchas que han habitado la milenaria ciudad se siente en las piedras. Giras una esquina y la imagen es sobrecogedora. Parece un viaje en el tiempo al siglo XV o XVI. Una tenue luz ilumina un elevado pasadizo que comunica dos edificios, sobre la estrecha calle. Es el cobertizo de Santo Domingo el Real, tenuemente iluminado. Tan sólo un moderno semáforo en rojo rompe la magia y la sensación de encontrarnos en el siglo XXI (eso es algo que el Ayuntamiento debería solucionar)

Cobertizo de Toledo, durante la noche
Cobertizo de Santo Domingo el Real, en Toledo, durante la noche

Esperas ver aparecer, a lo lejos por debajo del cobertizo algún caballero embozado con capa y una espada que brilla con la escasa luz de la noche… O un caballero camino de alguna lejana batalla para liberar las tierras del sur…

Son los mágicos cobertizos de Toledo. Viejas construcciones que unen dos edificios pertenecientes a una misma propiedad, para evitar que sus propietarios tengan que salir a la calle. Era habitual que unieran las posesiones de un convento (que crecían por los donativos realizados por poderosos nobles de casas contiguas a modo de dote o donativo, por ejemplo para que sus hijas ingresaran en el Convento)

Es también preciso diferenciar entre cobertizo y pasadizo. Un cobertizo en Toledo suele ser no sólo un “pasaje” entre dos edificios, pues en ocasiones son muy amplios y contienen habitaciones o más estancias, ganando terreno privado a lo público (la calle que pasa por debajo) dada la escasez de suelo en el casco antiguo de la ciudad. También en Toledo existen pasajes construidos en altura que comunican dos edificios, siendo un simple pasillo más o menos amplio, como el de la foto que une el Palacio Arzobispal con la Catedral, el “arco de palacio“:

Arco de Palacio Catedral de Toledo
Interior del arco de palacio de la Catedral de Toledo. Foto: David Utrilla

Un poco de historia sobre los cobertizos de Toledo

Fue la Reina Juana I de Castilla (la Loca) hacia 1509 la que decidió prohibir la proliferación de estos cobertizos, pues estaba dejando sin luz diurna (y menos nocturna) a muchas calles de Toledo, además de las graves condiciones de salubridad que provocaban, con la acumulación de desperdicios (imaginen el terrible olor). También por las posibilidades de refugio y lugar de emboscada para los malhechores que acechaban estos oscuros rincones de la ciudad.

Cuando se construía un cobertizo, había que hacerlo “a tal altura que pueda pasar so ella el cavallero con sus armas”

Izquierdo Benito, Ricardo (1996): “La Escuela de Traductores de Toledo”.

Un poco más tarde en ese mismo siglo, una ordenanza del corregidor fijó la altura mínima que deberían tener los cobertizos, siendo de un caballero montado con sus armas. Así, los propietarios que no alcanzaban estas medidas, hubieron de derribar o elevar sus cobertizos. En algún caso, como el cobertizo de Santa Clara, fue rebajado, picando la roca para cumplir la normativa (ver nota al final de este artículo)

Foto cobertizos de Toledo. Eduardo Salas
Foto cobertizos de Toledo. Eduardo Salas (visitar su web)

Estos cobertizos solían tener imágenes o cruces con faroles para dar un poco de compañía a lugares tan poco claros, sobre los que los románticos del siglo XIX se interesaron de forma notable. (“La Casa Toledana” RABACHT, 62-63)

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Vamos a detallar a continuación de forma breve los pocos cobertizos que pueden visitarse en Toledo:

Cobertizo de Santo Domingo el Real

Cobertizo de Santo Domingo el Real, por David Utrilla
Cobertizo de Santo Domingo el Real, por David Utrilla

Realmente este cobertizo pertenece al convento de Santa Clara, pero la calle se conoce como perteneciente a Santo Domingo el Real, que es el convento fundado en 1364 con licencia de Pedro I “el Cruel”. Es el cobertizo de mayor longitud de los que quedan y por las noches es una auténtica experiencia pasear, en soledad, por estas calles.

Cobertizo de Santa Clara

Cobertizo de Santa Clara en Toledo. David Utrilla
Cobertizo de Santa Clara en Toledo. David Utrilla

En este caso el pasadizo perteneció al palacio de los Rivera, señores de Valdepusa y Malpica. No pertenecía como se piensa al convento de Santa Clara. Es aquí donde se puede observar el rebajo al que se vio sometida la calle, picando la piedra en obra probablemente realizada hacia 1568, para facilitar el paso bajo el cobertizo y para derivar las aguas de lluvia.

Cobertizo de San Pedro Mártir

Cobertizo de San Pedro Mártir (Toledo) por David Utrilla
Cobertizo de San Pedro Mártir (Toledo) por David Utrilla

Se encuentra en la calle del mismo nombre, siendo uno de los accesos al edificio universitario conocido como San Pedro Mártir. Ya existía, según Porres en su Historia de las Calles de Toledo, hacia 1694, en que se dota una lámpara en él para alumbrar a una imagen de la Virgen de la Soledad que, por lo visto, estaba allí. El cobertizo actual es más moderno, edificado en 1740 cerca de la portería de lo que fuera el monasterio. Se divide en dos partes, siendo la segunda de 1751.

Cobertizo de Doncellas

Cobertizo de Doncellas (Toledo)
Cobertizo de Doncellas (Toledo)

Viejo cobertizo que baja hacia el Colegio de Doncellas Nobles, fundado en 1551 por el Cardenal Siliceo, destinado a formar futuras madres de familia. El cobertizo pertenece a la casa que en 1780 pertenecía al marqués de Villagarcía, conde de Torrejón. Ha amenazado ruina en varias ocasiones desde antiguo y casi se derriba en 1854, según apunta Julio Porres, pero se mantuvo en pie. Es uno de los pocos cobertizos que se conservan que une edificios civiles. Un poco más abajo, en esta misma calle encontramos un pasaje metálico que une el Colegio de Doncellas con un edificio hoy perteneciente a la administración regional.

Pasaje metálico de Doncellas (Toledo)
Pasaje metálico de Doncellas (Toledo)

Cobertizo del Pozo Amargo

Cobertizo del Pozo Amargo en una ruta nocturna con Rutas de Toledo
Cobertizo del Pozo Amargo en una ruta nocturna con Rutas de Toledo

Casi oculto en un barrio residencial muy concurrido ahora por el famoso pozo y su leyenda (ver Pozo Amargo) y antiguamente por ser el lugar donde muchos vecinos se surtían de agua para uso no potable. Es una zona legendaria, no sólo por la anterior leyenda que enlazamos, sino por las muchas anécdotas que oculta este barrio, como la del obispo de Jaén que hacia 1565 en alguna casa de esta zona murió, “dando lugar a un proceso contra los embalsamadores, por tomar cierta parte de su unto, sin duda para usos mágicos”. Lamentablemente este oculto cobertizo está actualmente desmantelado, por la obra de un Hotel que allí se está realizando y esperamos que en breve sea recuperado.

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Cobertizo en la Calle del Ángel

Cobertizo en la Calle del Ángel, Toledo
Cobertizo en la Calle del Ángel, Toledo

En 1956 se construyó un alto cobertizo que enlazaba la residencia de la congregación del Servicio Doméstico con una casa comprada por esta comunidad en la acera opuesta y que pertenecía a las Terciarias Carmelitas.

Otros cobertizos en Toledo

Como hemos comentado, desde antiguo muchos cobertizos, tal vez decenas, se han perdido. Otros cobertizos menos notables que los detallados, pero que se conservan siendo no poco importantes: el de la Soledad; el que hay en la Iglesia de San Miguel el Alto; el Pasadizo de Balaguer (que en realidad es un palacio caído, que puede apreciarse por tener la salida por una portada gótica), el que hay en la calle Hombre de Palo; el “arquillo” del Judío o también el pasaje metálico de Doncellas Nobles indicado anteriormente.

José García Cano nos apunta lo siguiente sobre la historia de los cobertizos toledanos:

El Ayuntamiento de Toledo en 1559 decide llevar a cabo lo determinado en dos pragmáticas de la reina Juana I, de fechas 1509 y 1513, y procede por tanto a derribar “saledizos e corredores e balcones por las delanteras de las casas“. 

Por lo sombrío de las calles, la humedad, la falta de aire y los problemas ante diversas enfermedades, se prohíbe la construcción de cobertizos, saledizos y otras construcciones fuera de la pared (Archivo Municipal de Toledo. Archivo Secreto, caja 4, legajo 1, nº 40).

Entre mayo y septiembre de 1559 el corregidor Fernández Vellón junto a una comisión municipal realiza dos visitas a la ciudad, determinando finalmente el derribo de 23 voladizos, 47 saledizos y 25 cobertizos por haber sido edificados o reformados después de 1509. 

Algunos cobertizos se mantuvieron adaptándose a la norma (el del palacio de Malpica rebajó su suelo) como el de Santa Clara que se elevó (frente a Santo Domingo el Real).

Libro recomendado: Ordenanzas de la ciudad de Toledo recopiladas en 1562. Edición Martín Gamero, 1858.

Los cobertizos de Toledo, en el plano:

Cobertizo de Santo Domingo el Real, por David Utrilla
Cobertizo de Santo Domingo el Real, por David Utrilla

Algunos de estos cobertizos los cuentan en las visitas guiadas que encontrarás en “Rutas de Toledo”.

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