Complicada la selección de sólo trece lugares en los que pasar miedo en esta misteriosa ciudad… Cada calle, cada rincón, cada vieja casa, convento o palacio aloja un misterio, guarda un secreto o sus piedras narran una leyenda. Pero hay ciertos lugares “especiales” que pueden causar en las personas que los visitan sensaciones muy extrañas o incluso provocar experiencias “fuera de lo normal” a aquellos que intentan habitar o trabajar en ellos. Abrimos la puerta de lo insólito y lo extraño ¿entras?

1. Catedral

Si hacemos caso a Bécquer en la leyenda “La ajorca de oro” la Catedral de Toledo sería uno de los espacios que más terror puede causar si quedas atrapado una noche: estatuas que despiertan, procesiones de difuntos, muertos que van en procesión… Hay otras muchas leyendas que asignan a este imponente monumento toledano fenómenos que superan lo habitual: un confesionario atendido por el Diablo, autómatas que se arrodillaban durante la misa, túneles ocultos que llevan a lugares secretos y olvidados… Lo cierto es que la Catedral es un espacio que alberga cientos, tal vez miles de cadáveres, desde hace mucho tiempo, pues ha sido tierra sagrada desde antiguo.  Fíjate especialmente en la columna de la derecha que hay frente a la puerta del reloj. Allí se abandonaba a los niños para que la iglesia se ocupara de ellos. Son centenares las personas que aseguran que junto a esta columna han oído lloros y fotografiado extraños bebés. ¿Te atreves a pasar una noche en su interior?

Catedral

2. La cripta de la iglesia de San Andrés y el callejón de los Muertos.

No es una novedad que Toledo atesora cientos de casos de momificaciones naturales a lo largo y ancho de su casco histórico. Hay conventos, instituciones y hasta casas particulares, que conservan algunas de ellas. Pero es en la cripta de la iglesia de San Andrés, donde nos podemos encontrar con un número importante de las mismas, donde sus rostros nos revelan un sentimiento de dolor, de angustia, quién sabe si motivado por las circunstancias de sus muertes. Sea como fuere, la sola presencia de estos toledanos y toledanas momificados hace siglos, hace que pisar esta cripta sea como acercarse a un mundo tenebroso, de dolor, de miedo…

El subsuelo de Toledo acoge miles de cadáveres. Era común enterrar a los muertos en la cercanía de Iglesias y el casco antiguo de la ciudad está plagado de ellas. Algunos han sido trasladados pero en ocasiones sólo las capas más superficiales, dejando gran número de cuerpos en las capas más inferiores y construyendo sobre ellas las actuales viviendas. Esto ha propiciado que sean muchos los vecinos que narran cómo suceden ciertos hechos curiosos en sus casas. Toledo es una de las ciudades de todo el mundo que tiene más habitantes “por debajo” que en la zona que actualmente ocupamos los vivos. Y uno de los espacios que más pavor causa por el nombre es el callejón de los Muertos. Queda sólo uno pero en Toledo hubo al menos tres, indicando el lugar donde hubo cementerios o acceso a criptas.

En este enlace podrás leer mucho más sobre momias en Toledo.

Momias de la Iglesia de San Andrés, en Toledo. Foto: David Utrilla.
Momias de la Iglesia de San Andrés, en Toledo. Foto: David Utrilla.

3. La iglesia de San Pedro Martir.

Guardias de seguridad muertos en extrañas circunstancias, ascensores que se ponen solos en funcionamiento, decenas de testigos que aseguran ver a una “monja” que deambula como ánima en pena por los corredores del patio y el interior de la iglesia. Pero hay más: muebles que se cambian inexplicablemente de lugar, trabajadores de la universidad aterrorizados…¿Te atreverías a quedarte una noche en su interior? (vídeo relacionado sobre San Pedro Mártir)

4. Antiguo Colegio de Huérfanos Cristinos.

Ahora una parte es un hotel y otra parte oficinas de la administración regional. Por las noches, cuando todo está en calma se escucha corretear a aquellos niños expósitos que quedaron huérfanos y fueron abandonados a su suerte en este establecimiento de la beneficencia. Quienes trabajan de noche allí saben de sus gritos, llantos y juegos por entre los recovecos de este edificio. Nadie osa bajar a ciertos habitáculos, como si en ellos se encontrara el lugar de reposo de estos pobres infelices.

5. Los cobertizos.

Una de las zonas más bellas de la ciudad se torna en misteriosa por las noches. Durante la noche son escasas las luces que iluminan estos rincones de Toledo. Algunos forman parte de viejos conventos, otros comunican grandes casas o palacios. La mayoría tienen pequeñas ventanas desde las que observar al caminante… ¿Pero quién observa ya desde estos viejos y oscuros pasadizos?

En invierno, cuando sube la niebla a la ciudad, carga de misterio esta zona donde muchos dicen haber sido testigos de sombras que caminan solitarias, vagando como perdidas por este mundo.

Cobertizos toledanos, por David Utrilla
Cobertizos toledanos, por David Utrilla

6. La cripta de Tavera

Este Museo además de ser la sede del Archivo de la Nobleza y un museo excepcional, conserva en su iglesia la estatua yacente del cardenal Tavera, de tan extraordinario realismo que la Orden de Toledo, de la que formaban parte Dalí, Lorca o Buñuel, le rendía pleitesía y la visitaba al menos una vez al año. Debajo está la cripta, con unas condiciones acústicas asombrosas, cuentan los guardeses y muchos trabajadores que en ciertos momentos, se deja ver por estos lares, una forma extraña que parece levitar. Por aquí creen que se trata del espíritu de Berruguete…

Cobertizos toledanos

Foto: Luis Arribas en Flickr.com

7. El Museo del Greco

Largo tiempo ha pasado desde que el Marqués de Villena realizara sus experimentos alquímicos en este enclave. Sus subterráneos son un auténtico misterio, nadie sabe donde acaban ni cuántos pisos hay realmente. Se cuenta que, mientras se llevaban a cabo obras para la rehabilitación de este inmueble, extraños resplandores podían verse por debajo de las puertas y muchas herramientas desaparecían misteriosamente día tras día.

Museo del Greco, por David Utrilla
Museo del Greco, por David Utrilla

8. La casa del diamantista.

Muchas historias misteriosas pueblan este enclave tan conocido y lleno de historia. Varias leyendas y tradiciones acoge este apartado lugar, entre ellas una relacionada con el río Tajo, en el que los toledanos acudían a bañarse: cuenta cómo, en una zona muy cercana conocida como “el piano”, cada año, allá por el mes de julio moría una persona ahogada. Otras oscuras leyendas asignan al lugar un punto especial mágico, en el que en ciertas noches del año se observan duendes y otros seres extraños…

Casa del Diamantista Toledo, por David Utrilla
Casa del Diamantista Toledo, por David Utrilla

9. La calle de Aljibes.

La conocida leyenda “la dama de los ojos sin brillo” sucedió cerca de esta calle toledana. Una blanca dama aparece repentinamente en una gran fiesta que se estaba celebrando en Toledo. Allí encandila a uno de los asistentes que caballerosamente se ofrece a acompañarla a su casa una vez la noche termina. Ella le dice que no, que va a un lugar donde él no puede ir. Acepta llevarse puesta la capa del caballero, ya que era una noche fría y dice que al día siguiente fuera a recogerla a su casa..

Al día siguiente, buscando la capa descubre que en la dirección dada ya no habitaba aquella dama, pero la reconoció en un cuadro allí colgado. Ofendidos, los señores de la casa le dijeron que esa dama ya no vivía ahí, que había muerto hacía tiempo. A la mañana siguiente, un hombre se presentó en la casa del caballero con la capa en la mano, que había reconocido por el broche que llevaba. La había encontrado en el camposanto, encima de la lápida de la condesita de Orsino. ¿Una leyenda de vampiros en Toledo? Leer la leyenda completa “La Dama de los ojos sin brillo”

10. El Alcázar.

La noche oscurece intensamente las grandes galerías del ahora Museo del Ejército. El edificio de mayor tamaño de Toledo es también uno de los que más historia guarda tras sus muros. Su suelo ha sido ocupado por todas las culturas que han pasado por la ciudad. Un monumento que ha sufrido incendios, destrucción, muerte… Y que atesora un buen número de leyendas. Es una zona “muy cargada” de la ciudad pues en este terreno miles de personas han muerto de forma violenta… La última destrucción (y esperemos que la definitiva) sucedió durante la Guerra Civil. Muchos murieron allí entonces. Ahora es común escuchar a las personas que allí trabajan narrar diferentes episodios de lo que conocemos como “fenómenos poltergeist”. Parece que las almas que por allí permanecen tienen mucho interés en “hacer ruido”, pues los testimonios hablan de puertas que se cierran de forma violenta, cajones que se abren y cierran repentinamente, objetos expuestos que se desplazan de lugar…

Desde uno de los torreones del Alcázar, por David Utrilla
Desde uno de los torreones del Alcázar, por David Utrilla

11. Paseo del Carmen.

Ahora es un agradable parque pero no hace mucho tiempo este espacio estuvo ocupado por el convento del Carmen Calzado, saqueado por los franceses en 1809 e incendiado en 1812. Antes, pues así lo demostraron las catas arqueológicas, en este espacio estuvo el cementerio de la Caridad y se han datado restos islámicos y medievales, incluso siendo posible la ubicación de la iglesia de Santa María del Alficén. Todo ello hace de este espacio una zona “muy especial” en la ciudad. Y todo aquél que pasea por aquí bien entrada la noche, lo sabe.

12. El callejón del Infierno, el callejón del Diablo…

Caminar por ciertos lugares de la geografía toledana es todo un viaje a otro tiempo. Un paseo en solitario por calles y callejones de curiosa toponimia nos transporta a otros momentos de la historia, en los que la ciudad era habitada por damas y caballeros, que transitaban por sus calles en caballo o luchaban con espada defendiendo su honor. Pero también nos transporta a oscuros momentos de persecución de brujas, de reuniones de nigromantes que a Toledo acudían a aprender muy diversas “artes” o a ignominiosos desfiles camino de la ejecución a manos de la autoridad tras la instrucción inquisitorial. Todo ello ha dejado una huella imborrable en las piedras que todavía perduran en las calles, en las fachadas y en los nombres que pueblan los estrechos espacios que dan forma a este laberinto. La especial estrechez de muchos callejones provoca en el visitante la angustia necesaria para recordar que todos los que por allí pasaron han dejado su huella. Y se siente…

Callejón del Diablo, por Juan Luis Alonso
Callejón del Diablo, por Juan Luis Alonso

13. Castillo de San Servando.

Don Nuño Alvear pagó caro el haber sido un templario desleal e injusto. Una noche que estaba de guardia en este castillo, la muerte vino a buscarlo en forma de vieja alcahueta. No es la única leyenda de terror que se centra en la fortaleza, también se cuenta en El fantasma del castillo de San Servando que cierto espectro se pasea impunemente por las estancias. Quien sabe si será el mismo que impide dormir a todos aquellos que se alojan en este albergue en la habitación nº 4 del torreón. Si te alojas allí, pues ahora es un albergue, pide la habitación T4 y nos cuentas.

Publicación inicial: 29/09/2012 

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